El Papa León XIV llegó a Uruguay este viernes y dejó inaugurada formalmente su primera gira por Sudamérica. En su primer discurso, pronunciado en la plaza Independencia ante el presidente uruguayo, Yamandú Orsi, y ante exmandatarios de ese país, obispos, sacerdotes, diáconos y religiosos, abordó diversos temas.
El Sumo Pontífice aterrizó en el Aeropuerto Internacional de Carrasco este viernes, apenas pasadas las 16 (hora local). Estará en Uruguay hasta el domingo, cuando viaje hacia Argentina para quedarse hasta el miércoles y luego emprender rumbo hacia Perú.
En primera instancia, el presidente Orsi le dio la bienvenida a América Latina a León XIV: "Bienvenido a esta patria grande que lo espera y lo recibe con los brazos y el corazón abiertos. Bienvenido, querido amigo, al Uruguay". Además, resaltó que la región "es de los pocos rincones del mundo que no tiene guerras entre países" y dijo: "Lo recibe este país en que distintos partidos políticos, juntos con nuestro pueblo, podemos centrarnos en nuestra plaza, en paz, a ofrecerle este abrazo de bienvenida".
El recuerdo del Papa Francisco y el "bien común"
Al momento de tomar la palabra, el Sumo Pontífice destacó que, el año pasado, Uruguay cumplió 40 años de democracia ininterrumpida: "La autoridad pública encuentra su razón de ser dentro del orden jurídico, respetando la competencia de las instituciones".
Tras ello, abordó distintos temas. En primer lugar, recordó al Papa Francisco, evocando el concepto que el argetino impulsó sobre cuidar la "casa común" de toda la humanidad, en referencia al planeta.
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"El bien común comprende también la responsabilidad de transmitir, a los que vienen después, los bienes que hemos recibido. Como recordó mi predecesor el Papa Francisco, la noción de bien común incorpora también a las generaciones futuras. Esta responsabilidad se traduce en las decisiones que afectan al uso de los recursos naturales y las fuentes de energía", expresó.
En ese sentido, mencionó que existen "nuevos desafíos" en torno al transporte, la producción y "el uso responsable de la tierra, el agua y la energía": "Pensar a largo plazo significa administrar estos bienes sin comprometer las posibilidades futuras".
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Además, abordó cuestiones centrales sobre la Inteligencia Artificial: “El desarrollo de esas tecnologías debe ampliar las capacidades humanas, facilitar tareas y crear nuevas posibilidades, procurando que la persona que trabaja no quede reducida a una simple pieza prescindible dentro del proceso productivo".
En otro pasaje de su discurso, manifestó que "cuidar a los más pequeños incluye asegurarles una educación adecuada". Y profundizó en que esa educación prolonga otras acciones sobre los niños, como el hogar en el que crecen, la alimentación que reciben y el acompañamiento y sostén de los adultos.
"La educación prolonga esa tarea, desarrolla sus capacidades, forma su juicio y lo prepara para participar con libertad y responsabilidad en la vida de la sociedad", señaló.
También resaltó que la educación permite conseguir oportunidades concretas de trabajo, al que destacó como "uno de los cauces que permiten a cada persona desarrollar sus capacidades y contribuir al bien de los demás. Está en función del hombre y no el hombre en función del trabajo".
Tras ello, se expresó sobre dos cuestiones: el aborto y la salud mental, precisamente los suicidios. Este último punto no pasó desapercibido, teniendo en cuenta que Uruguay tiene la tasa más alta de América Latina, según datos de la Organización Panamericana de la Salud (OPS).
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"La soledad, la angustia y la pérdida de esperanza pueden llegar a ser tan profundas que una persona deje de encontrar razones para continuar viviendo. Ante la dolorosa realidad del suicidio, la atención sanitaria, los vínculos familiares y la cercanía de la comunidad resultan inseparables. Nadie debería llegar a sentirse extraño", afirmó.
En tanto, manifestó que "quien todavía no ha nacido pertenece ya a la familia humana y al futuro de su pueblo" y agregó: "Su dependencia absoluta de la madre no disminuye la dignidad que le corresponde ni la protección que merece. Acoger una nueva vida requiere que el padre se comprometa junto a la madre, que la familia preste su apoyo y que existan condiciones sociales que permitan a ambos criar y cuidar a sus hijos".