"En los últimos tres años la urgencia alimentaria fue una constante", reconoció el director de Desarrollo Territorial del Ministerio de Desarrollo Social de la provincia, Camilo Scaglia. Los índices de inflación sostenidos ya generaban en los alimentos subas permanentes, pero el descalabro (devaluación del lunes pasado) que se generó en los últimos días estos días tras los resultados de las elecciones primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias (Paso) disparó nuevas listas de precios con incrementos por encima del 20 por ciento. Los sectores más vulnerables de la población son ahora una preocupación para el gobierno santafesino que esta semana reactivó el comité de crisis que había funcionado en tiempos del Covid 19.
Así, en esa mesa, se sentaron no sólo los funcionarios provinciales y la Municipalidad, sino además a las iglesias y las organizaciones sociales para "anticiparse a las necesidades y definir cómo se van a reforzar las políticas de ayuda alimentaria", adelantó Scaglia a La Capital.
El contexto, como admitió el propio Scaglia, primero por los coletazos de la crisis que ya venía desde 2019 (durante el gobierno de Mauricio Macri), después por la pandemia de Covid 19 y finalmente tras la escalada inflacionaria de la gestión de Alberto Fernández que desembocó en la devaluación de esta semana hicieron que "la política alimentaria sea prioridad", señaló el funcionario, incluso con constantes actualizaciones de montos de las ayudas que se otorgan a las organizaciones, la última en julio pasado.
Si bien señaló que "ante una inflación acumulada en lo que va del año del 60 por ciento, la asistencia tuvo en Rosario un crecimiento del 80 por ciento, es decir por encima de los niveles de inflación", el director de Desarrollo Territorial santafesino reconoció que habrá que disponer "nuevos refuerzos" y "anticipar estrategias con todos los sectores para prever el incremento de la demanda".
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Así fue que a lo largo de toda esta semana, los funcionarios provinciales se sentaron individualmente con pares del municipio y los representantes de todas las organizaciones sociales, civiles y religiosas, tanto de las iglesias evangélicas como actólicas que ya habían participado de la mesa de crisis durante la pandemia.
"El objetivo fue tener un mano a mano esta semana para que la próxima podamos hacer una convocatoria conjunta a reactivar el funcionamiento de ese comité de crisis que durante el Covid permitió dar respuestas e incluso distribuir alimentos casa por casa", indicó ya previendo la necesidad de volver a reforzar los montos de ayuda que se desembolsan a través de diferentes modalidades.
Sin embargo, más allá de cualquier incremento por venir, para el director el funcionamiento del espacio con los diferentes actores territoriales "es estratégico porque incluye desde Cáritas y el Consejo de Pastores de las iglesias evangélicas hasta las organizaciones, que son más de 600".
Para Scaglia es "una herramienta central que durante la pandemia, incluso en el peor momento, cuando nadie podía salir a hace runa changa, funcionó y nadie se quedó sin un plato de comida".
La ayuda en números
En números gruesos y en las diferentes modalidades en que la asistencia llega a las familias santafesinas, el Ministerio de Desarrollo Social de la provincia tiene contabilizado un desembolso entre enero y agosto de 8 mil millones de pesos, detalló Scaglia.
"Estamos hablando de una inversión en lo que va del año de mil millones por mes, de los cuales 6 mil millones fueron para Rosario", añadió.
Lo cierto es que estos aportes llegaron a través de diferentes programas, entre los que se cuentan los llamados refuerzos institucionales que asignan montos de ayuda para asociaciones civiles, vecinales y clubes, además además de los programas municipales en los que la provincia destina también alimentos.
"En Rosario son más de 600 las organizaciones con convenios", indicó Scaglia.
Otro aporte llega desde el Ministerio de Educación a través de los comedores escolares, donde, con valores por ración que no superan los 170 pesos por niño -la última actualización fue en abril pasado-, las directoras y ecónomas hacen malabares y apelan a todas las herramientas a la mano para garantizar el alimento.
En la Región VI de la provincia, se elaboran al día 66.225 raciones de comida, de las cuales casi 49 mil las preparan las auxiliares en las propias escuelas y algo más de 17 mil salen de la Cocina Centralizada. Nación, en tanto, hace un aporte mínimo para el refuerzo nutricional en la copa de leche que reciben niños del nivel inicial, escuelas primarias diurnas y especiales que en junio pasado era de 25,6 pesos por chico y que en agosto se incrementó a 30,76 pesos.
Monitoreo
Además de ser parte de la convocatoria provincial, el municipio, a través de la Secretaría de Desarrollo Social, viene monitoreando en las últimas semanas y sobre todo en los últimos días la situación social y alimentaria en los barrios.
"El foco es garantizar el acceso al alimento", dijo el secretario del área, Nicolás Gianelloni, quien también recordó que desde abril pasado la ciudad viene trabajando en forma conjunta a partir de la firma de un convenio en un Programa de Refuerzo Alimentario "a través de una red de más de mil espacios territoriales a través de los cuales se brinda asistencia a través del Banco de Alimentos y donde la Municipalidad aporta fondos".
La última actualización de la ayuda se concretó en julio pasado, recordó el funcionario, que además indicó además que "la demanda de las familias es muy fluctuante y se incrementa sobre todo sobre los últimos días del mes".