Pandemia

"Cuando me avisaron que el exudado era positivo, me quedé helada"

Así lo aseguró Carolina Turletti, la médica del Hospital Carrasco que diagnosticó el primer caso de coronavirus en Rosario.

Domingo 20 de Septiembre de 2020

La historia sanitaria local recordará a Carolina Turletti (40) como la médica que detectó el primer caso de Covid-19 en Rosario. La especialista en clínica médica, que trabaja hace 11 años en el Hospital Carrasco, forma parte del plantel de voluntarios que atiende todos los días a personas con sospechas de haber contraído la infección.

El 13 de marzo atendió a un paciente de 28 años que había vuelto de Inglaterra con malestar. Si bien había tenido contacto con el sistema de salud, siguió con síntomas leves y su madre, personal sanitario del Carrasco, decidió reconsultar.

Turletti lo recibió en los consultorios externos del hospital, un dispositivo que fue puesto en marcha para atender casos sospechosos separados de la guardia común del efector, designado como referente para atender personas con el virus.

El cuadro era bastante claro: temperatura alta (38,5º), mucha tos y dolor de garganta. Si bien permanecía estable, fue internado por precaución a la espera del hisopado en el Instituto Malbrán que lo oficializaría, el 15 de marzo, como el primer caso de coronavirus en la ciudad.

>> Leer más: Carrasco, un efector con historia que juega a favor

"Era sábado y estaba con mi familia cuando recibí el mensaje. Me quedé helada, conmocionada", cuenta la profesional recibida en la Universidad Nacional de Rosario (UNR), a poco más de un mes y medio del episodio que inauguraría la cuenta de casos en Rosario.

Casada con un médico, supo que lo entendería, pero lo primero que pensó es cómo decirles a sus hijos pequeños que iban a tener que quedarse en casa, aislados, porque en aquella consulta no contaba aún con todos los elementos de bioseguridad que recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS).

"Por suerte al más grande (5 años) le habían hablado de la enfermedad en la escuela y la más chica (2) no entiende todavía, así que lo tomaron como una aventura", acotó. Con el correr de los días, y al no presentarse síntomas, apareció la tranquilidad en el resto de sus familiares. El paciente evolucionó favorablemente y se fue de alta con un hisopado negativo, lo que también celebraron como una victoria.

Sin embargo, Turletti señaló que la cuarentena "fue dura". Si bien recibió muchas muestras de afecto y solidaridad, también vivenció situaciones en las que la gente tenía temor a acercársele e incluso sufrió cuestionamientos equivocados de vecinos. "Estas situaciones sacan lo mejor y lo peor de cada persona", calificó.

Hay equipo

Cuando retornó al trabajo, algo muy esperado ("me cuesta quedarme quieta"), vio "una reorganización estructural muy buena, con todo un circuito armado para que los casos sospechosos de tener Covid-19 puedan ser rápidamente evaluados, atendidos e internados si es necesario en la sala del hospital y a la vez evitar que se crucen con el resto de los pacientes", como publicó ayer La Capital.

Hoy trabaja codo a codo en un equipo de médicos de distintas especialidades, abocados estrictamente a la atención de pacientes sospechosos de tener el virus. Lo integran, además de Turletti, los médicos Inés Elieff, Mariano Mussi, Malvina Rivero, Griselda Roldán, Leandra González, Darío Bevacqua, Marcelo Figueroa Casas y Darío Cirriccione, y los residentes Alba Mercol y Alexis Sustersic.

"El equipo fue pasando por distintas instancias, como el temor y la irritabilidad. Ahora estamos en una instancia de construcción, pero es sobre lo incierto, porque la bibliografía científica es escasa y la experiencia de otros países es difícilmente extrapolable a nuestra realidad y nuestros recursos", comentó la profesional.

Resaltó, no obstante, "que la medida de la cuarentena ha sido eficiente" y que hoy cuentan con todos los insumos de protección necesarios, así como un apoyo de salud mental que se trabaja grupalmente. "No voy a mentir, tuve mis crisis de llanto, son situaciones impredecibles en las que uno sabe muy poco lo que va a pasar", confesó, pero aclaró que "se ganó mucho tiempo para poder preparar mejor al sistema sanitario".

"Construir es difícil cuando no tenemos certezas, pero creo que esto va a quedar grabado como un aprendizaje de vida, porque todos los días hay algo nuevo y estamos tratando de mejorar para brindarle a la población la mejor atención disponible", cerró Turletti.

"No miento, tuve mis crisis de llanto, son situaciones en las que uno sabe muy poco lo que va a pasar"

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