No sólo porque es una actitud que va en contra de leyes nacionales (22.421 de conservación de la fauna, la convención 22.344 sobre el comercio de fauna y flora silvestres y la 14.346 de maltrato animal) sino que también contraviene una provincial (4.830 de caza), todas con penas económicas y privación de la libertad por poner en riesgo a la fauna. Creer que los animales silvestres pueden domesticarse, aseguran los especialistas, es un grave error que puede lastimar a las personas y al animal. Razones y riesgos que se ponen en juego cuando la vida urbana se convierte en salvaje.
"Antes de correr tantos riesgos al capturar y querer criar a un animal salvaje, aun con buena fe, es mejor que acudan a nuestra repartición", advierte Ojeda Medina, impulsor de esta área policial que nació en 2019 y que se contacta a través del 0341-4230326 o llamando al 911.
El agente explicó que una vez allí el animal es destinado a la Granja Esmeralda, la única habilitada a este fin desde hace más de 30 años en la provincia. De ser necesario rehabilitan al ejemplar y se comunican con el ministerio provincial de Ambiente y Cambio Climático que encabeza Erika Gonnet, cartera que decide dónde se puede liberar al ejemplar: un área protegida o zona próxima, haciéndose cargo del traslado y la logística.
Ojeda Medina cuenta varios rescates: pichones de gallos para riña que iban escondidos en baldes en un camión de mudanza, pumas como si fueran gatitos en el fondo de alguna casa y, entre los últimos, una pareja de yacarés en Arroyo Seco.
"Al macho lo pudimos capturar pero a la hembra no y a las pocas horas tuvimos que detener a un hombre que con armas no reglamentarias y aparentemente por hobby la había asesinado", comentó.
Protocolo ante un bicho silvestre
En la Granja Esmeralda, donde se realizan actividades de rehabilitación y liberación, educativas, turísticas y de conservación de flora y fauna nativas, el vicedirector Daniel Hunziker deja en claro que algunas personas "con buena intención y voluntad" recogen a un animal silvestre pero, dice, hay que tener en claro que "no se pueden cazar, capturar, comercializar ni domesticar".
El médico veterinario asegura que se encontró con casos de personas que se cruzaron en la ruta con una tortuga de agua. El animal se trasladaba de un espejo de agua a otro y la cargaron en el auto para cuidarla. O se quedaron con un pecarí como mascota cuando en piara esos animales no son nada tranquilos y no se sabe cómo pueden reaccionar por instinto. También hubo quien intentó capturar a un halcón que se posó en el balcón de un departamento, poniendo en riesgo a la especie y a la persona que intentaba atraparlo.
Hunziker señala que lo primero que hay que tener en cuenta es "no intervenir ni molestar al animal". Mejor es "dejarlo seguir su camino, no asustarlo ni manipularlo porque podemos ser atacados o provocarle una lesión al intentar huir". En todo caso sí es bueno "registrar dónde se lo vio y cómo" y dar inmediato aviso a las fuerzas de seguridad más cercanas (sección de Ecología o simplemente a una seccional policial).
"Los agentes son quienes deben evaluar si el animal suelto en un área urbana es un peligro para la gente o para él mismo", explicó. Tal el caso el de una serpiente en una playa, ejemplifica. "Ellos deben ponerse en contacto con nosotros", subrayó.
Disputa de frontera con la fauna
Una rápida recorrida por la prensa local da cuenta de lo que parece una invasión animal a la urbe. En febrero los titulares tuvieron como protagonista a un yacaré que apareció en las aguas del Club de Velas. En marzo se publicó que un ciervo se había metido en un edificio de Pichincha. En abril, que un puma anduvo suelto por Roldán. En mayo y junio el tema que se reavivó con una pareja de yacarés flotando en Arroyo Seco, una leona y un tigre de bengala desnutridos, un carpincho, un coipo y dos loros cautivos en un campo de Maggiolo, un puma paseándose por Armstrong. Más el rescate de dos cachorros en domicilios particulares: un carpincho en Funes y un gato montés en San José de la Esquina.
Sin contar con estadísticas que comparen datos no se puede asegurar con rigor científico si la presencia de fauna salvaje en la ciudad creció o no en los últimos años, pero lo que sí se pueden compilar son las hipótesis sobre los motivos que lo generaron: la bajante histórica del río, la quema de pastizales en la isla, el corrimiento de la frontera agropecuaria y las nuevas edificaciones de barrios en zonas no urbanas, son solo algunos.
Y así las nombra Nigro, coordinadora académica de la Cátedra Libre de Fauna Silvestre y docente de 5º año de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la UNR. "La fauna silvestre no pasa por su mejor momento ni en el planeta ni en la región, por una sumatoria de situaciones trágicas como los incendios en las islas y en otras provincias cercanas que obligan a las poblaciones silvestres, aves, mamíferos, reptiles y anfibios, entre otros, a desplazarse como pueden en búsqueda de mejores condiciones de vida: buscan agua, alimento, refugio, parejas, tener cría y mantenerlas con vida".
Pero a la vez, dice Nigro, los seres humanos también se desplazan hacia las áreas naturales y las fronteras entran en disputa.
"Construciones y asentamientos humanos como las de los barrios privados o el avance de la frontera agropecuaria, que trae como consecuencia la contaminación del aire, agua y suelo, despojan a la fauna y a la flora silvestres de su hábitat natural", afirma y da ejemplos que retratan esta situación crítica.
"Hemos visto imágenes de un puma en un campo de maíz o a un aguará guazú corriendo entre la soja", dice refiriéndose en el último caso al cánido silvestre (zorro) emblemático para Santa Fe. En la Legislatura hay un proyecto con media sanción para convertirlo en monumento natural nacional, mientras se pierde en paisajes prácticamente desconocidos.
Desmascotización
Desde la facultad de Veterinarias y en conjunto con la Escuela Agrotécnica Libertador General de San Martín de la UNR se trabaja en Casilda, a menos de 60 kilómetros de Rosario, en favor de las conservación de la fauna silvestre y su "desmascotización", a través de charlas y cursos también abiertos a la comunidad.
Ambos centros académicos cuentan con un área natural protegida que es un lujo: un predio de 250 hectáreas con 118 especies de aves identificadas, un caudal importantísimo si se tiene en cuenta que hay 1.100 en todo el país y 430 en Santa Fe: o sea 26% de las aves santafesinas vuelan en ese rincón casildense donde recientemente se registró como última especie al pájaro carpintero blanco. Especies observadas y respetadas como animales silvestres, que es lo que se pretende "educar" para evitar la mascotización.
Nigro explica que muy comúnmente "la gente tiende a humanizar a los animales, lo que significa trasladarles sus propias emociones a otras especies y a los silvestres, en particular, los quieren transformar en mascotas, un término mal usado porque en realidad los animales domésticos son de compañía. Se escucha más de una vez que al animal 'le falta hablar' cuando lo interesante debería ser que no hable, esa es una diferencia magnífica".
Explica que la domesticación como la del lobo en perro, es un proceso que deviene tras miles de años. "El hombre transformó esa especie y lo llevó a ser dócil necesitando que transcurrieran muchísimas generaciones. Entonces, cuando se dice 'domesticar' en realidad se habla de domar y amansar, muchas veces desde el sufrimiento y la crueldad. En cierta forma, algunos animales silvestres terminan perdiéndole el miedo a los humanos. Pero uno silvestre no puede ser domesticado en los pocos años de su cautiverio. Un puma cachorro no es un gato, tal vez le mataron a la madre, pero crece y puede volverse un peligro, y no va a perder su esencia silvestre ni aún enjaulado en un zoológico", aseguró.
Pero además, la médica advierte que "por ignorancia o terquedad se insiste en criar felinos o monos, por ejemplo, sin saber que son transmisores de enfermedades zoonóticas y en medio de esta pandemia donde todo indicaría que el virus proviene de una especie animal, eso debería tomarse seriamente en cuenta".
Pero además, la médica advierte que "por ignorancia o terquedad se insiste en criar felinos o monos, por ejemplo, sin saber que son transmisores de enfermedades zoonóticas y en medio de esta pandemia donde parece que el virus proviene de una especie animal eso debería tomarse seriamente en cuenta".
Se puede contactar la cátedra que coordina Nigro a través de Instagram: @silvestresnosonmscotas, @calisaunrcasilda @catedralibrefaunasilvestre y @anpflorindodonati. O de Facebook: @catedralibrefaunasilvestre, @anpflorindodonatiunr, @silvestresnosonmascotas, @grupoobservadoresdeavesrefugiodehorneros