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"No quisimos matarlo", advirtió al juez uno de los acusados

Lo dijo Blas Cinalli, de 18 años, mientras a su lado lloraba Máximo Thomsen en la audiencia en Villa Gesell.

Viernes 14 de Febrero de 2020

Uno de los ocho rugbiers detenidos por el crimen de Fernando Báez Sosa en la ciudad bonaerense de Villa Gesell aseguró ayer que no quisieron matar al joven, al pronunciar unas palabras en la audiencia judicial realizada hoy ante el juez de Garantías de la causa, quien hoy resolverá si les dicta o no las prisiones preventivas.

"No quisimos matarlo", dijo Blas Cinalli, de 18 años, mientras a su lado lloraba Máximo Thomsen, según detallaron voceros judiciales que participaron de la audiencia encabezada por el magistrado David Mancinelli.

Las fuentes aclararon que esos dichos no cuentan como declaración formal en la causa y recordaron que en la indagatoria ante la fiscal de Villa Gesell todos los rugbiers se negaron a declarar sobre lo ocurrido el 18 de enero pasado en la puerta del boliche Le Brique, donde mataron a golpes a Fernando.

Según contó al término de la audiencia Fabián Améndola, uno de los abogados de la familia Báez Sosa, el juez adelantó que dará a conocer su resolución esta mañana, mientras que la defensa de los rugbiers, a cargo de Hugo Tomei, pidió que de dictarles la prisión preventiva a los ocho acusados puedan cumplirla de manera domiciliaria.

Por su parte, Améndola dijo que pidieron que a la acusación fiscal por homicidio agravado por el concurso premeditado por el concurso de dos o más personas se sumen los agravantes de "alevosía" y "homicidio por placer". Además dijo que insistieron en que se ahonde la investigación para identificar a otro joven de camisa negra que aparece en un video registrado tras el crimen de Fernando, en el que se lo ve junto a dos de los rugbiers que se abrazan. En tanto, la fiscal Zamboni ratificó en la audiencia la acusación, aunque adelantó que ampliará su requerimiento en los próximos días. La diligencia judicial se inició ayer a la mañana en el juzgado situado en bulevar Silvio Gesell y Paseo 120, de la localidad balnearia, hasta donde los rugbiers fueron trasladados en un colectivo del Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB), custodiado por cuatro patrullas, desde la Penitenciaría 6 de Dolores. A su llegada, los acusados fueron insultados por numerosos vecinos que se acercaron al lugar y les gritaron "asesinos".

Debido a las pequeñas dimensiones de la dependencia judicial, sólo pudieron ingresar al recinto junto al juez los abogados, la fiscal y los acusados, mientras que los familiares de éstos, entre 10 y 15, permanecieron en el pasillo que da a la mesa de entradas. Luego de estar tres horas en el edificio judicial -desde las 8.20 hasta las 11.20-, los rugbiers fueron nuevamente subidos al micro de regreso al penal, mientras les gritaban "asesinos" y "gusanos de mierda", entre otros insultos. Los imputados que estuvieron ante el juez fueron Máximo Thomsen, de 20 años, y Ciro Pertossi, de 19, acusados de ser "coautores" del crimen, y Cinalli, Luciano, de 18. y Lucas Pertossi, de 18; Enzo Comelli, de 19; Matías Benicelli, de 20, y Ayrton Viollaz, de 20), considerados por la fiscal como "partícipes necesarios". Para la audiencia no fue necesaria la presencia de Alejo Milanesi y Juan Pedro Guarino, quienes fueron liberados por falta de pruebas el pasado lunes, aunque siguen vinculados a la causa.

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