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El caricaturista Hermenegildo Sábat murió en Buenos Aires a los 85 años

El uruguayo "Menchi" Sábat, autor de emblemáticos retratos políticos en Clarín, falleció anteanoche mientras dormía.

Miércoles 03 de Octubre de 2018

El caricaturista, dibujante y artista plástico uruguayo Hermenegildo Sábat, autor de emblemáticos retratos políticos en el diario Clarín, murió ayer a los 85 años en la ciudad de Buenos Aires, informó el periódico.

Sábat falleció anteanoche mientras dormía, según consignó el diario Clarín, donde se desempeñaba actualmente.

El artista, conocido popularmente entre otras cosas por sus dibujos emparentados con el periodismo político, había nacido en Montevideo, en el año 1933, y tras desempeñar tareas en medios periodísticos de su ciudad natal, donde llegó a desempeñarse como secretario de Redacción del diario El País, arribó a Buenos Aires en 1965. "Menchi" Sábat, casado y con dos hijos, se destacó por realizar caricaturas de tono político tanto de presidentes, como sindicalistas y militares.

Durante su trayectoria trabajó para las revistas Primera Plana, Crisis y el diario La Opinión, mientras que actualmente realizaba su tarea en el diario Clarín, donde trabajaba desde 1973.

Recibió numerosos premios internacionales, entre ellos el Moors Cabot de la Universidad de Columbia, en los Estados Unidos, por sus dibujos durante la dictadura cívico militar, y el de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI), que le entregó en mano el premio Nobel de Literatura colombiano Gabriel García Márquez. Fue presidente de la Academia Nacional de Periodismo de Argentina.

"Es una gran pérdida para nosotros, para el periodismo argentino, y para el arte en general", lamentó el secretario general de Clarín, Ricardo Kirschbaum, a radio Mitre de Buenos Aires.

"«Menchi» era un artista muy fino y un muy agudo y sutil analista político que podía sintetizar en un dibujo una situación, una tendencia, una crítica por los entresijos de ese dibujo que no necesitaba palabras", agregó.

Kirschbaum subrayó que Sábat "marcó una gran época del periodismo argentino" y aseguró que "todos los políticos, aun los que lo criticaban, querían tener un dibujo de él". Sábat logró sortear la censura de la última dictadura cívico militar en Argentina (1976-1983), que le había prohibido retratar al ex dictador Jorge Rafael Videla, con dibujos del militar en el anuncio del Mundial de fútbol Argentina 1978 o con una procesión de tiranos.

Supo retratar las denominadas "relaciones carnales" del gobierno del neoliberal Carlos Menem (1989-1999) con un dibujo de su canciller con los pantalones caídos, Y recibió fuertes críticas de la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner cuando la dibujó con la boca tapada con vendas para referirse a unos audios de ella y un colaborador. La ex mandataria lo calificó de un mensaje "cuasimafioso". Y luego lo acusó de ejercer "una violencia simbólica de género".

Sábat respondió a través de un texto en la página web de Clarín: "Las reacciones de los lectores siempre han sido desiguales, pero en ningún caso, hasta ahora, se me acusó de abusar, opinar o atacar de manera canallesca al sexo femenino. Yo tengo una sola opción de ahora en más: no dibujarla más".

El artista declaró en una reciente entrevista al diario La Nación que su trabajo era "hacer un comentario sobre lo que está pasando". "Aunque parezca mentira, me es más difícil trabajar en democracia que en dictadura. Primero, por una razón de delicadeza personal, porque a la persona no hay que rozarla ni siquiera. Y segundo, porque aunque no parezca, la consecución de noticias es bastante monótona y previsible. En la época de la dictadura era un festival".

En una entrevista publicada por la revista Gente en 2016, Sábat se definía más como periodista que como caricaturista. "En principio no arrancaría por caricaturista. Lo que mayormente he practicado es el periodismo. Así que yo mejor arrancaría definiéndome como periodista. No estaría mal. Trabajé 17 años ejerciendo la actividad en Uruguay. Apenas quisieron nombrarme secretario de Redacción en El País, renuncié. No tengo piel para despedir pares, tarea que, de aceptar, me correspondería", recordó.

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