Hace tres décadas, cuando era párroco en Argentina, el hombre recientemente nombrado por el Papa Francisco como el nuevo guardián de la ortodoxia doctrinal de la Iglesia católica escribió un breve libro sobre los besos y las sensaciones que evocan.

Víctor Manuel Fernández aún sigue al frente de la diócesis de La Plata. Pronto cambiará de domicilio para comandar el Dicasterio para la Doctrina de la Fe.
Hace tres décadas, cuando era párroco en Argentina, el hombre recientemente nombrado por el Papa Francisco como el nuevo guardián de la ortodoxia doctrinal de la Iglesia católica escribió un breve libro sobre los besos y las sensaciones que evocan.
Sectores conservadores de la Iglesia están usando aquellas lejanas reflexiones del libro "Sáname con la boca. El arte de besar" para criticar la designación del arzobispo Víctor Manuel Fernández al frente del Dicasterio para la Doctrina de la Fe del Vaticano. Este "ministerio" era antes conocido como el Santo Oficio, el que durante siglos se encargó de perseguir a los herejes, disciplinar a los disidentes y hacer cumplir la rígida moral sexual católica.
"Son sectores ultraconservadores que odian profundamente al pontífice argentino", dijo Fernández, arzobispo de La Plata a la agencia Associated Press. "Toman una frase del libro y dicen: 'Mira el nivel de este teólogo. ¿Cómo puede ser prefecto de la Doctrina de la Fe una persona que usa estas expresiones?", se defiende Fernández, quien de joven soñaba con ser poeta.
El libro de 80 páginas, publicado en 1995, ha surgido como un punto clave utilizado para criticar el nombramiento del arzobispo de 60 años, apodado "Tucho", para uno de los cargos más poderosos del Vaticano.
El libro destaca la importancia de los besos en las relaciones humanas, definiéndolos como expresiones de amor absoluto. "En inglés, 'Kiss'; en italiano, 'bacio'; en francés, 'baiser'; en alemán, 'kuss'; en portugués, 'beijo'. Dependiendo de cómo se haga, también se suele llamar 'picotear', 'chupar', 'taladrar', etc.", dice el libro.
Un artículo publicado a principios de mes en la agencia católica Zenit decía que "todo el mundo habla de monseñor Víctor Manuel Fernández... y sobre todo de sus besos". Las críticas al arzobispo provienen también de figuras religiosas conservadoras de Estados Unidos. "Recen para que vuelva a la fe católica", escribió en las redes sociales Joseph Strickland, obispo de Tyler, Texas.
Fernández, que es amigo del Papa y compatriota suyo, dijo que había rechazado ofertas para reimprimir el libro.
"Ya era mayor, y pensé que este es un libro sobre el beso... así que dije: 'No, no, no, por favor, no lo reimpriman, dejemos esto en el pasado'. Pero bueno, ahora es mi karma", dijo Fernández entre risas.
Uno de los extractos del libro dice así: "Una pareja con mucho sexo, mucha satisfacción sexual, pero pocos besos auténticos o con besos que no dicen nada va cavando la tumba del amor con cada encuentro sexual, creando rutina, cansancio y hastío hasta que uno de los dos encuentra algo más humano."
Fernández argumentó que no se le puede acusar "de nada" porque la obra en cuestión "no contiene ninguna herejía ni error". Subrayó que la estrategia de sus críticos es "citar frases" del libro repetidamente para cuestionar al Papa por nombrar para un puesto clave a alguien con "una teología tan superficial y un lenguaje tan callejero".
El libro incluye un poema escrito por Fernández: "¿Cómo fue Dios tan despiadado para darte esa boca? No hay quien resista, bruja, escóndela". El arzobispo, recientemente ascendido a cardenal, se quejó en las redes sociales de que los críticos tradujeron mal "bruja" por "perra".
Fernández dijo que escribió el libro junto con un grupo de jóvenes cuando era párroco en la localidad de Santa Teresita, en la provincia de Córdoba. Dijo que fue escrito como una catequesis para adolescentes, con las aportaciones de sus jóvenes colaboradores, y que él las mejoró aportando "un poco de edición."
En la introducción del libro, Fernández escribió que el libro no fue escrito a partir de su experiencia personal y que su objetivo era resumir lo que experimentan "los mortales" cuando besan.
Fernández dice que ha escrito decenas de textos desde entonces y que sus críticos deberían citar los que ha publicado en revistas "de primer nivel". Ha sido rector de la Universidad Católica Argentina y titular de la Sociedad Argentina de Teología. Recientemente ha sido nombrado cardenal.
"Pero toman este pequeño catecismo juvenil, de un párroco pobre del campo, y sacan frases de contexto", dijo Fernández. En Argentina, Fernández ha recibido algunas críticas en las redes sociales, pero cuenta con el apoyo de la Iglesia de su país.
"Ha dado una excelente y clara explicación del tema", dijo Máximo Jurcinovic, director de comunicación de la Conferencia Episcopal Argentina.
Fernández dijo que el Papa le dijo que su tarea como jefe de la oficina doctrinal sería "custodiar la enseñanza que brota de la fe" para "dar razón de nuestra esperanza, pero no como enemigos que señalan con el dedo y condenan."
El libro no es el único escrito polémico que Fernández ha publicado. Fernández reconoce que algunos de sus escritos fueron enviados al Vaticano, de forma anónima, después de que el entonces cardenal Jorge Mario Bergoglio lo nombrara rector de la Universidad Católica Argentina en 2009. La controversia provocó un retraso de dos años en su habilitación para el cargo.
Fernández escribió sobre su calvario poco después de que Bergoglio fuera elegido Papa Francisco, relatando que un artículo periodístico que había escrito sobre el matrimonio homosexual había sido incluido en el expediente anónimo y que una "congregación" vaticana no identificada -que se cree que es la responsable de la educación católica- se negó repetidamente a recibirlo para que diera explicaciones.
También ha tenido que reconocer errores en su gestión de un caso de 2019 en el que estaba implicado un sacerdote acusado de abusar sexualmente de menores. El caso ha suscitado acusaciones por parte de los críticos de que Fernández trató de proteger al sacerdote, una acusación que él ha negado. "Hoy seguramente actuaría de manera muy diferente y ciertamente mi actuación fue insuficiente", dijo a AP tras celebrar una misa en La Plata.
Al nombrar a Fernández al frente del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, Francisco pareció indicar un deseo de ruptura con el pasado. "El Dicasterio que usted presidirá en otros tiempos llegó a utilizar métodos inmorales. Eran tiempos en los que, en lugar de promover el conocimiento teológico, se perseguían posibles errores doctrinales. Lo que espero de usted es ciertamente algo muy distinto", escribió el Papa en una carta a Fernández a raíz de su nombramiento.
El cardenal conservador alemán Gerhard Müller, que fue prefecto de la oficina hasta que Francisco lo despidió en 2017, dijo que las nuevas directrices están fuera de lugar teniendo en cuenta que la misión de ese departamento era "proteger y promover la fe revelada. Esto no es una academia teológica o un programa de entrevistas donde todo el mundo puede expresar su opinión", dijo Müller en la emisora conservadora estadounidense EWTN.
Fernández se ha caracterizado como un reformista al que no le gusta "romper con todo", pero aboga por una Iglesia "más inclusiva, más respetuosa con las diferentes formas de vivir y pensar".



Por Martín Stoianovich

