A 12 kilómetros de los antiguos muros de la parte vieja de Jerusalén, arqueólogos israelíes descubrieron el 8 de mayo del año pasado lo que creen forma parte del palacio Herodión, construido para el rey Herodes hace 2.000 años, que integra la fortaleza llamada Masada.
Al sur de Jerusalén, en un monte con forma de cono truncado, que se eleva a 758 metros por sobre el nivel del mar, se encontraba Masada, el palacio fortaleza construido por el rey Herodes.
Tenía una impresionante vista que cubría el desierto de Judea y las Montañas de Moab y los Montes de Judea.
Herodión fue construido en dos áreas separadas, cada una con una función diferente: la primera, una fortaleza circular, que incluía un primoroso palacio, rodeada por un muro con torres en la cima del monte; y la Herodión inferior, en la planicie hacia el norte, con un grupo de edificios reales alrededor de una gran pileta.
La combinación de fortaleza y palacio era una singular innovación herodiana, que repitió en varios otros lugares.
En Herodión se construyó un palacio fortaleza circular en la cima de un monte, que se eleva 60 metros por encima de sus alrededores.
Las fortificaciones consisten en dos muros concéntricos con un espacio de 2,5 metros entre ellos. Los muros exteriores miden 62 metros de diámetro.
La fortificación tenía originalmente unos 30 metros de altura, con siete pisos. Dos de estos pisos eran cimientos subterráneos, reforzados por techos abovedados y la estructura superior de cinco pisos era considerablemente más alta que el patio del palacio.