El pasado 5 de enero un voraz incendio se inició sobre en la zona de Puerto Patriada, un área turística y forestal ubicada sobre el lago Epuyén, provincia de Chubut. Una semana después, el fuego sigue azotando a la Patagonia y la falta de presupuesto nacional para las emergencias ambientales ya se puso sobre la mesa. Ahora, y tras días de silencio, el presidente Javier Milei agradeció a los brigadistas y bomberos que arriesgan su vida para apagar las llamas: "Nada más heroico que arriesgar su vida por salvar la de otros", expresó el libertario en X.
"Gracias a todos los que trabajaron para que los recursos lleguen donde se necesitan. Además quiero mandar un agradecimiento especial a todos los brigadistas, bomberos y a cada uno de los voluntarios que están combatiendo el fuego dándolo todo. Nada más heroico que arriesgar su vida por salvar la de otros", fue el mensaje completo de Javier Milei en la red social X, ex Twitter, este domingo por la noche.
Actualmente, en la región patagónica el escenario crítico: hay cuatro focos activos, con epicentro en Puerto Patriada, El Hoyo (Chubut), donde ya se quemaron unas 3.500 hectáreas de campo y bosque nativo, de acuerdo con datos oficiales de la Agencia Federal de Emergencias. A eso se suman incendios en el Parque Nacional Los Alerces, Los Glaciares y zonas de Neuquén.
El operativo de Nación y el recorte en el Servicio de Manejo del Fuego
Además de Milei, este domingo Manuel Adorni también se expresó sobre los incendios en la Patagonia. A través de un posteo en X, el jefe de gabinete dio detalles sobre el operativo que desplegó Nación para ayudar a apagar los focos y agredeció a los brigadistas y bomberos, al igual que el presidente.
"Ante los incendios en el sur del país, el Gobierno Nacional continúa brindando asistencia a las provincias afectadas. Ya desplegamos 295 brigadistas: 232 de Nación (128 de Parques Nacionales y 104 de la Agencia Federal de Emergencias) y 63 de la Provincia de Córdoba. El operativo incluye 15 medios aéreos, camiones autobomba 4x4, apoyo logístico de las Fuerzas Armadas, asistencia sanitaria y envío de ayuda humanitaria, en coordinación con provincias, municipios y bomberos voluntarios", detalló Manuel Adorni.
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A pesar de las declaraciones Adorni, organizaciones ambientales señalaron que números del presupuesto nacional exponen una grieta profunda entre el discurso de emergencia y la política de fondos. En 2025, el Servicio Nacional de Manejo del Fuego (SNMF) dejó sin ejecutar el 25% del presupuesto asignado, lo que equivale a casi $20.000 millones, según un análisis de la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN).
Sin embargo, más allá de la gravedad ambiental, el debate de fondo vuelve a instalarse sobre qué tan preparada está la estructura estatal para prevenir y combatir el fuego, y qué rol juega la ejecución presupuestaria en esa capacidad.
Un presupuesto que no se ejecuta
El SNMF, que depende del Ministerio de Seguridad de la Nación, es el principal programa federal destinado tanto a la prevención como al combate de incendios forestales. Sus recursos financian brigadistas, medios aéreos, equipamiento, logística, capacitación y asistencia a las provincias cuando estas solicitan apoyo.
Según el informe de FARN, en 2025 una cuarta parte del presupuesto asignado no se utilizó. Desde la organización advierten que esos fondos podrían haberse destinado a fortalecer infraestructura, mejorar condiciones laborales y ampliar capacidades operativas, en un contexto donde los incendios son cada vez más frecuentes, extensos y difíciles de controlar.
El dato no es aislado. En 2024, el SNMF ejecutó apenas el 22% del presupuesto anual, año que terminó siendo el de mayor superficie quemada de los últimos seis, con 301.604 hectáreas afectadas en todo el país, según cifras oficiales analizadas por FARN y publicadas por Chequeado.
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En términos reales, ajustados por inflación, en 2024 se ejecutó 81% menos presupuesto que en 2023, último año del gobierno de Alberto Fernández. Si bien en 2025 la ejecución fue 8,5% mayor que en 2023, la mejora no alcanzó para revertir el fuerte deterioro previo.
Desde FARN explican que ese leve repunte respondió a ampliaciones presupuestarias concentradas en el último trimestre, mayormente destinadas al alquiler de maquinaria, equipos y transporte, lo que refuerza una lógica reactiva: se gasta cuando el incendio ya está desatado, no antes.
El ajuste que viene
El panorama hacia adelante resulta aún más preocupante. De acuerdo con el proyecto de Presupuesto 2026, los fondos destinados al Servicio Nacional de Manejo del Fuego sufrirán una caída real del 71,6% respecto de 2025 y del 68,9% en comparación con 2023.
Además, la participación del SNMF dentro del presupuesto total nacional se reduce de manera drástica: pasará del 0,032% en 2023 al 0,014% en 2026, lo que implica una merma del 57% en términos relativos.
“Los montos asignados y ejecutados durante la gestión actual permiten visualizar que el manejo del fuego no es una prioridad”, sostuvo Ariel Slipak, coordinador del área de Investigación de FARN, en diálogo con Chequeado. Y agregó: “La lógica de actuación es siempre con los incendios consumados y nunca con carácter preventivo”.
Slipak subrayó además que no alcanza con discutir el monto del presupuesto, sino que es necesario abordar las causas estructurales de los incendios, como el uso del suelo, los desmontes, las prácticas productivas no sostenibles y la falta de controles efectivos.
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Emergencia climática y decisión política
Más de 20 organizaciones ambientales coincidieron en señalar que los incendios que afectan hoy a la Patagonia son síntomas de una crisis climática global, agravada por la inacción estatal en prevención y mitigación. En Chubut, incluso, la Justicia investiga el carácter intencional de algunos focos, lo que suma otra capa de complejidad al problema.
En ese contexto, la subejecución de fondos y el recorte proyectado para 2026 dejan una pregunta abierta: ¿puede el Estado enfrentar incendios cada vez más destructivos con menos recursos y una estrategia centrada en la emergencia y no en la prevención? Por ahora, los números sugieren que el fuego avanza más rápido que las decisiones presupuestarias.