En su libro “Las cualidades del líder”, el fallecido Joseph S. Nye Jr. desarrolla su diferenciación entre el poder duro y el poder blando, y la mejor utilidad de cada uno en diferentes circunstancias de la conducción política. En esa obra indica: “La utilización indiscriminada del poder duro que supuso la invasión de Irak, las fotografías de la prisión de Abu Ghraib y las detenciones sin juicio en Guantánamo consiguieron que el número de futuros terroristas aumentara. La ausencia de un componente efectivo de poder blando perjudicó la estrategia para responder al terrorismo”.
Esa observación de Nye -basada en cálculos oficiales de los servicios de inteligencia británicos y estadounidenses- nos hace reflexionar sobre la falta de sabiduría y astucia que ocurren muy frecuentemente en el uso del poder, produciéndose efectos bumerán.
Desde ya que eso nos lleva rápidamente a las consecuencias que podría traer la detención de Nicolás Maduro en territorio venezolano para ser juzgado en Estados Unidos.
Las apuestas de Donald Trump
Está claro que Donald Trump ha decidido volcar todas sus apuestas al poder duro, con el juego del palo y la zanahoria, mediante amenazas e incentivos. Venezuela es la prueba de lo primero y Javier Milei de lo segundo, mientras ejerce intimidaciones permanentes respecto de Gaza, Irán, Ucrania, Groenlandia, México y Colombia.
El presidente americano es un jugador fuerte, audaz, lo que en teoría lo convertiría en un gran negociador. Sin embargo, recién lleva un año de este segundo mandato como para ver cuál será el balance de todas sus iniciativas, empezando por la aplicación de aranceles que puede caerse en la Corte Suprema de su país próximamente, aunque tiene mayoría conservadora. Obvio que no todo lo que hace o dice responde al tipo ideal de poder duro, pero la gran mayoría sí lo es.
En ese punto, Milei se le parece, aunque está claro que poselección, y con mucho más poder parlamentario, está moderándose en términos públicos, no recurriendo con tanta frecuencia a improperios o a embarcarse en sus batallas culturales, las cuales de poco le han servido frente a la opinión pública masiva.
Quizá ese giro pragmático sea el resultado de un año parlamentario muy negativo, en donde perdió casi todas las votaciones legislativas hasta el 10 de diciembre pasado, cuando se renovaron ambas Cámaras.
Para un gobierno que venía siendo tildado de “mal pagador” por los propios gobernadores dialoguistas, se está revelando más concesivo. Van tres muestras palmarias de los últimos dos meses: 1) Tucumán fue premiado con muchos más ATN que el resto de las provincias; 2) uno de los tres cargos de la Auditoría Nacional fue a parar a manos de un salteño y 3) a Catamarca le fue cedida la participación accionaria del Estado nacional en la sociedad YMAD, con lo cual se favorece en la explotación de un emprendimiento minero. Son lindos premios para los que se están portando bien el Congreso.
Por supuesto que esas actitudes benignas podrán ser modificadas si algo por el camino no sale como lo esperado, como la reforma laboral. El oficialismo luce muy seguro de sí mismo respecto del trámite, aun cuando deba moderar algo del dictamen ya aprobado en comisión en el Senado. O si cambiase el humor de la opinión pública con el paso de los meses, sobre todo si el consumo masivo sigue sin recuperación, pronóstico que comparte la mayoría de los economistas “no ensobrados”. Al menos, los datos recientes de construcción e industria no permiten ser muy optimistas.
Javier Milei bajo la lupa
Mientras no se mueva el dólar y la inflación fuera del parámetro previsto (2 % mensual), es difícil que la sociedad se apure a castigar a la gestión libertaria si los resultados de corto plazo no son los esperados.
Así como tampoco lo premiará, salvo que haya una recuperación de consumo masivo notable. Ya se vio en el último registro del Índice de Confianza en el gobierno de la Universidad Di Tella. Después de dos meses de recuperación fuerte -octubre y noviembre- se frenó (-0.1 %). El límite registrado en el último mes de 2025 sugiere que el mensaje de la mayoría social es: “Hasta acá, ahora veamos qué hacés con el crédito que te dimos”.
El superávit fiscal en 2025 fue sobrecumplido respecto de lo acordado con el FMI y la exigencia de acumular reservas empezó a ser acatada por el Banco Central, que al jueves llevaba 4 rondas seguidas de shopping. Teniendo en cuenta que además se honró el pago de deuda el viernes, los mercados no tienen pretexto para ponerse nerviosos, aunque como la Argentina es un paciente en recuperación las incógnitas no estarán despejadas durante mucho tiempo.