El desalojo de un campo ordenado por un juez formoseño derivó anteayer en un grave incidente entre un centenar de policías y una treintena de aborígenes de la etnia toba (qom, en su lengua originaria), que terminaron con un toba y un oficial policial muertos, a los que ayer se sumó el deceso de un segundo integrante de esa comunidad aborigen, mientras otro permanece en estado de coma.
“Los aborígenes cortaron la ruta nacional 86 el 25 de julio en reclamo de la propiedad de la tierra y del cumplimiento de la ley nacional número 26.160 de emergencia de los pueblos originarios, y permanecieron allí casi cinco meses”, informó ayer Marina Carabajal, periodista del diario La Mañana, de Formosa, sobre el origen de los sucesos que estallaron trágicamente anteayer en colonia La Primavera, a 170 kilómetros al norte de la capital provincial.
El prolongado corte dividió a la sociedad formoseña entre los aborígenes y quienes apoyan sus reclamos, por un lado, y los productores, algunos comerciantes y el gobierno provincial, por el otro. “El gobernador (Gildo Insfran) es de Laguna Blanca, en el norte, y tiene que pasar por allí. Ya había mucho cansancio con el corte. En su localidad se hace la Fiesta Provincial del Pomelo, que este año tuvo menos gente por el corte, y muchos comerciantes se quejaron”, explicó la cronista formoseña, en diálogo telefónico con La Capital.
A la altura del corte de la ruta 86 está el campo de la familia Celía, que denunció la usurpación y pidió el desalojo, además de protagonizar algunos incidentes con los aborígenes durante estos casi cinco meses.
“La Gendarmería se ubicó a 500 metros a cada lado del corte, como para que no hubiera problemas. Quedó un kilómetro en el que los aborígenes cortaron el alambrado y entraron al campo de los Celía. Este ganadero denunció el delito de usurpación y dijo que había intrusos y gente armada. Los tobas son cazadores y tienen escopetas y rifles”, informó el periodista Jorge Arévalos, corresponsal del diario La Mañana en Clorinda.
“Los Celía denunciaron que los aborígenes cortaron el alambrado y entraron en un camión liderados por Félix Díaz, en la comisaría de Laguna Blanca, situada a cuatro kilómetros. Desde allí partieron a la mañana el comisario Cajex con cinco policías y cuando llegaron hubo insultos, golpes y palazos, y dos efectivos perdieron sus armas, según la versión oficial”, narró Carabajal.


































