Sólo dos de los 33 mineros que fueron ingresados al hospital de Copiapó (a 850 kilómetros al norte de Santiago de Chile) seguirán internados y en observación, de acuerdo al último parte médico entregado anoche por la directora del servicio de Salud de Atacama, Paola Neumann.
Durante el día de ayer dejaron el recinto médico 28 de los mineros, los que se unieron a los 3 que anteayer. De acuerdo a Neumann, los únicos dos que no recibieron el alta, Mario Sepúlveda (quien presenta un síndrome vertiginoso) y otro de sus compañeros no identificado (quien padece afecciones dentales), prolongarán su tratamiento en dependencias de la Asociación Chilena de Seguridad, pues sus casos no son de una alta complejidad médica.
En el mismo instante en el que la directora entregaba el parte médico, se producía la salida masiva de varios de los mineros que a esa hora se encontraban en el recinto. Sin embargo, 20 de ellos ya habían abandonado el hospital a eso de las 16 horas de incógnito, para evitar el acoso de la prensa. Cuatro de ellos dejaron el lugar disfrazados de obreros de la construcción.
Ayer al mediodía, incluso, uno de los mineros había abandonado el hospital vistiendo un delantal blanco, lo que le permitió ser confundido con un médico. Una vez afuera, compró una gaseosa y volvió a ingresar.
Los trabajadores rescatados del fondo de la tierra en Chile después de 70 días se han encontrado al volver a la superficie con una mina de fama de la que quieren sacar partido el cine, la televisión y otras industrias e individuos.
Además de estar vivos, un regalo que recibieron contra todo pronóstico, los mineros han sido colmados de obsequios y homenajes.
Han recibido desde invitaciones a viajar a Grecia y Taiwán, hasta entradas para ver partidos en España y Reino Unido y camisetas firmadas por astros del fútbol, pasando por sumas de dinero, títulos honorarios y reconocimientos de todo tipo.
Incluso pueden recibir una pensión graciable si prospera una iniciativa aprobada ayer por la Cámara de Diputados de Chile para solicitarle al presidente Sebastián Piñera que les sea concedida.
El empresario Leonardo Farkas les regaló el equivalente a 9.000 dólares a cada uno.
El único extranjero del grupo, el boliviano Carlos Mamani, que ya recibió el alta médica, tiene una oferta del presidente de su país, Evo Morales, para que regrese a Bolivia y trabaje en la empresa estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB).
Por su parte, Franklin Lobos, ex futbolista profesional, puede tener un futuro como “motivador”, si se concreta una propuesta del presidente de la Fifa, Joseph Blatter.
Harold Mayne-Nicholls, presidente del fútbol chileno, dijo ayer que la Fifa quiere que el “Mortero Mágico”, como era conocido en las canchas en los años 80, recorra el mundo ofreciendo charlas de motivación basadas en su experiencia en el fondo de la mina, donde mantuvo en forma a sus compañeros.
Además, todos ellos van a ser declarados “hijos ilustres” de Copiapó, la ciudad más cercana a la mina San José, según anunció el alcalde Maglio Cicardini.
Está en estudio también declarar el 22 de agosto, cuando se supo que estaban vivos dentro de la mina, Día Nacional de la Esperanza, y hasta pueden llegar a tener un día propio en el calendario internacional.
Pero no todo lo que genera esta historia que ha conmovido a millones de personas en el mundo, desde el Papa, reyes, presidentes y estrellas del deporte hasta gente común y corriente, tiene como beneficiarios a sus protagonistas.
Desde antes del “rescate perfecto”, como lo han denominado algunos medios, surgieron iniciativas para sacar partido económico de uno de los casos de supervivencia humana más notables de los últimos tiempos.
Ya hay en el mercado desde camisetas con la frase “Estamos bien en el refugio los 33” hasta un vídeojuego en el que el jugador debe hacer girar una polea que hace descender una cápsula similar a la utilizada para hacer emerger a los mineros a la superficie y rescatar uno a uno a los atrapados.

































