San Salvador de Jujuy.- Al menos diez personas, entre las que se encuentran niños y mujeres, resultaron heridas y otras sufrieron lesiones y contusiones cuando la policía de Jujuy desalojó hoy en forma violenta a desempleados que ocupaban la municipalidad de La Quiaca, tras lo cual el sacerdote Jesús Olmedo, que fue atacado con dos balas de goma, marchó con manifestantes e inició una huelga de hambre.
Organizaciones de derechos humanos, dirigentes sociales y los integrantes de la multisectorial que tomó el edificio repudiaron hoy el operativo de la policía provincial y cuestionaron al gobernador Walter Barrionuevo, quien sostuvo que “no hubo represión”, sino “algunos forcejeos”.
En medio del desalojo, el dirigente de la Multisectorial de La Quiaca, José Luis Martínez, quien se moviliza en silla de ruedas, fue sacado de la comuna “a la rastra” por los policías, mientras el obispo Marcelo Olmedo sufrió un principio de intoxicación por la inhalación de gases lacrimógenos.
El obispo de Humahuaca denunció que “fue una represión policial el desalojo de la municipalidad”. “Sería mejor que los gobiernos nacional y provincial miren un poco más a la puna jujeña y solucionen los conflictos”, remarcó el prelado.
Sin embargo, el gobernador sostuvo que “la policía actuó en el marco de un requerimiento judicial” y consideró que “no hubo represión, sino que se dio una circunstancia lógica de forcejeos y empujones porque la gente no accedió tan fácilmente a salir”.
La Corriente Clasista y Combativa de Jujuy repudió los hechos de violencia y responsabilizó “al gobierno nacional, al de la provincia y al municipal por la brutal represión que se desató contra la Multisectorial de la cual somos parte”.
“El sacerdote Jesús Olmedo hizo una carta abierta dirigida a la presidenta (Cristina Fernández) planteando esta terrible situación en la que viven los quiaqueños, la cual no tuvo ninguna respuesta”, remarcó la organización en un comunicado.
Olmedo, por su parte, reiteró hoy sus reclamos de asistencia al gobierno nacional y remarcó que “aquí la pobreza no ha disminuido. La desnutricion infantil ronda el 50 por ciento”.
El sacerdote encabezó esta noche una nueva marcha de la que participaron cientos de desempleados, tras lo cual se instaló en la plaza central de La Quiaca, donde inició una huelga de hambre.
De ese modo, dijo que planea “llamar la atención de las autoridades nacionales para que vean la pobreza que hay en la puna” y advirtió que se trató de una “masacre” la represión de hoy.
“Lo que pasó acá fue una masacre, tal como se describe en el diccionario”, dijo Olmedo, y subrayó que “el hambre, la desocupación, la falta de futuro y el porvenir de los niños no se deben minimizar”.
El desalojo violento de los manifestantes fue concretado esta mañana por efectivos de la Guardia de Infantería.
Una adolescente de 15 años sufrió en medio de las corridas que generó el desalojo una herida al ser rozada en su ceja izquierda por un disparo de bala de goma que efectuó uno de los policías, explicó la Multisectorial.
El sacerdote Olmedo denunció que recibió dos balazos de goma en las piernas y varias mujeres mostraron a la prensa golpes en el rostro y el resto del cuerpo.
Los manifestantes ocuparon anoche el municipio luego de que levantarán el corte del puente que une La Quiaca con Bolivia y reclamaron el aumento del valor de los planes sociales que cobran, la reincorporación de trabajadores municipales y la construcción de un viaducto en la zona.
El desalojo de hoy fue ordenado por el juez penal de turno, Jorge Alvarez Prado.