Con el primer minuto de hoy comenzó en el Hemisferio Sur la estación más larga del año: en esta mitad del mundo el invierno dura cuatro días y cinco horas más que en el Norte. Los meteorólogos pronostican que esta temporada invernal será benigna y poco lluviosa comparada con la del año pasado.
En efecto, mientras en el Sur la estación invernal dura 93 días y 6 horas, en el Norte mide 89 días y una hora.
Esto se debe a que la Tierra describe alrededor del Sol una órbita ligeramente excéntrica; y a que, simultáneamente, gira y se bambolea sobre su propio eje, lo que provoca pequeñas diferencias de duración entre las estaciones.
Pero esto de alguna forma, se compensa (aunque a la inversa) y permite que el año dure lo mismo en ambos hemisferios.
Así, el Sur, que sufre el invierno más largo, tiene un verano más corto, de apenas 89,1 días; mientras que el Norte compensa su invierno más corto con un verano de 93,6 días.
Con la primavera y el otoño pasa algo similar: en el Sur la estación de las flores dura apenas 89 días y 7 horas, tanto como el otoño en el Norte.
En cambio, en el hemisferio austral, la hojarasca otoñal dura 92 días y 9 horas (un día menos que el invierno) mientras que en el boreal se aprovecha ese mismo período a puro pimpollo.
Si tan modesta inequidad molesta a alguien, cabría que considere que en Marte, cuya órbita es todavía más excéntrica, las diferencias son mucho mayores: allí en el Sur, el invierno dura 183 días y el verano apenas 158; el otoño, 199 días; y la primavera sólo 147. En su hemisferio boreal es a la inversa.
De vuelta a la Tierra, cabe recordar que hoy se vivirá en el hemisferio Sur la noche más larga y el día más corto del año, debido a que la eclíptica (o camino aparente del Sol en el firmamento) llega en esa época a su punto más bajo en el día y al más alto durante la noche.
Ese punto imaginario se llama solsticio de junio o de invierno austral. Cuando esto ocurre, la Tierra le muestra al Sol su trópico de Cáncer, situado en la latitud 23,44º norte, lo que se traduce simultáneamente en el comienzo del verano boreal.
A la inversa, en el Sur el verano llega con el solsticio de diciembre, entre el 21 y 22 de ese mes, cuando la Tierra le muestra al Sol el Trópico de Capricornio (latitud 23,44º sur) y se produce el efecto contrario: se vive la noche más corta y el día más largo, porque la eclíptica llega a su punto más bajo en la noche y más alto durante el día.
No tan extremo. Según los especialistas, este año, en la Argentina, el invierno no será tan extremo como el de 2007, que hasta arrojó nieve sobre Buenos Aires: contra los 7 grados promedio que hubo entonces en la Capital Federal, se pronostica para los próximos meses una media de 10 grados.
El 21 de junio no es sólo la puerta de entrada al invierno en el Hemisferio Sur, es también el Año Nuevo indígena, que en el caso de los mapuches, se extiende entre el 23 y el 24.
Inti Raymi, Machaq Mara, Mara T’aqa, Mosoq Wata o Wiñoy Xipantu son los distintos nombres con que los pueblos originarios de esta parte del mundo denominan a su año nuevo, celebración que no sólo se mantiene viva, sino que incluso crece en ámbitos urbanos, como el de la ciudad de Buenos Aires.
Por ejemplo, los descendientes de los aymrá (pueblo originario de Bolivia, Chile y Perú) que viven en la Argentina, festejarán hoy su Mara T’aqa, recibiendo su año 5.516.
El reconocimiento por parte del gobierno porteño a esta fiesta antiquísima surgió a partir de un proyecto de ley presentando en 2004 por alumnos de una escuela pública del bajo Flores.