Un ginecólogo denunciado por violar a sus pacientes sigue libre y además continuaba atendiendo en la clínica donde habría cometido los delitos. El grave caso involucra al médico ginecólogo Diego Javier Clementi (54), propietario y director del Centro Médico de la Mujer, en Burzaco.
El último caso conocido ocurrió en marzo de 2021. Según la mujer, el médico le ordenó desvestirse delante de él, la penetró con sus detos y la manoseó. En total, ocho mujeres denunciaron a Clementi por abusar sexualmente de ellas en su consultorio. El profesional está procesado por violaciones y abusos sexuales, pero sigue atendiendo en su clínica. Es director médico y copropietario del instituto, junto a su hermano Gustavo, que es director ejecutivo.
Pese a la gravedad de las denuncias, la Justicia no avanza rápido: desde 2000 Clementi es denunciado por delitos contra la integridad sexual de sus pacientes. Recién en 2022, 22 años más tarde, fue procesado por "abuso sexual gravemente ultrajante con acceso carnal". En la indagatoria se negó a declarar. Y hasta ahora seguía atendiendo. Pero el viernes pasado la clínica no abrió. No por haber sido clausurada, sino por decisión de sus dueños.
"Él abusaba de ellas cuando se hacían un aborto o un control ginecológico. Estaban en situación de vulnerabilidad por la práctica ilegal del aborto con todo el miedo y la angustia que esto genera", denunció la abogada Claudia Perugino al diario Clarín, quien representa a una de las denunciantes y ahora pasará a patrocinar a todas. "La interrupción voluntaria del embarazo se hacía en la clínica por parte de su padre y del denunciado mucho antes de que se sancionara la ley. Muchas veces las chicas iban solas, por eso algunas no se animaron a declarar antes pero ahora que avanza la causa se acercan".
Al hacerse público el caso, 20 mujeres más le contaron a la abogada que también habían sido abusadas por el médico. Diez de ellas se reunirán con la letrada este martes para denunciarlo. A su vez, las víctimas y asociaciones feministas crearon una cuenta en Instagram @hastacadoc para recibir nuevos testimonios.
"Una de las mujeres que me llamó esta semana me envió fotos de la denuncia que hizo en la comisaría en 2006, quedo ahí y la causa no se inició. A su vez, ya habían otras cinco denuncias que estaban archivadas y se desarchivaron a partir de la nueva denuncia que presentó mi clienta", detalla la abogada.
Según los relatos, el médico siempre usaba el mismo modus operandi. Una vez que las pacientes ingresaban al consultorio en su clínica privada, las abusaba. Las denunciantes contaron que Clementi les metía los dedos en la vagina, les daba besos cerca de su boca, les tocaba su clítoris, la espalda cerca de los glúteos o directamente los muslos. También les sacaba la ropa o les pedía que se la quiten adelante de él. "Si consultaban por una picazón vaginal, les masajeaba el clítoris con crema con la excusa de curar la molestia. Cuando las víctimas salían del consultorio se daban cuenta que no era una consulta normal esa metodología aunque para muchas era la primera consulta ginecológica. Entonces no sabían el límite de la atención", sostiene Perugino.
El médico seleccionaba el "target" de las mujeres: "tenían entre 20 y 25 años", o sea jóvenes e inexpertas. "Clementi no les brindaba a las víctimas camisolín ni él usaba guantes". La letrada explica que el informe del cuerpo médico forense indica que "no hay protocolo de actuación para ginecólogos, pero hay deber de colocarse guantes, camisolín al paciente y el medico usar el ambo (delantal), además de que la mujer se cambie en el baño". Es decir, su actuación era totalmente irregular.
Perugino exige "impulsar una reforma judicial con perspectiva de género para que estas causas no se cajoneen". Hoy, Clementi sigue atendiendo en su clínica, aunque en el Hospital Evita de Lanús, de forma preventiva, lo desvincularon hasta que la Justicia determine su responsabilidad. "El Colegio de Médicos Distrito II de la Provincia de Buenos Aires le debe suspender la matrícula preventivamente y debe estar detenido porque el delito es muy grave", pide Perugino. Pero no solo no le suspendieron la matrícula sino que la institución le brinda asistencia legal del abogado Sergio Lo Grasso. La abogada solicitará la detención del procesado, después de que resuelvan pruebas pendientes. Clementi no es el único ginecólogo denunciado, sino que el mismo accionar se repite entre varios de sus colegas. Algunos están procesados y siguen ejerciendo, otros están condenados y detenidos, y también hay procesados y suspendidos para ejercer o con prisión preventiva.