Javier, un bebé de diseño expresamente liberado de una enfermedad genética, nació en la ciudad andaluza de Sevilla para salvar con la sangre de su cordón umbilical la vida de su hermano Andrés, gravemente enfermo.

Javier, un bebé de diseño expresamente liberado de una enfermedad genética, nació en la ciudad andaluza de Sevilla para salvar con la sangre de su cordón umbilical la vida de su hermano Andrés, gravemente enfermo.
Gracias al Diagnóstico Genético Preimplantatorio (DGP) y al idéntico perfil de histocompatibilidad (HLA) conseguido, una pequeña inyección de su sangre servirá para realizarle a Andrés, de 6 años, el trasplante de médula ósea que necesita para superar una anemia congénita severa.
El alumbramiento tuvo lugar en el renombrado hospital Virgen del Rocío y se trata del primer procedimiento de estas características realizado íntegramente en España, precisó el centro de salud.
Los padres del niño son Soledad Puertas y Andrés Mariscal, naturales de Cádiz.
Andalucía fue la primera comunidad autónoma española en incorporar el DGP en la cartera de servicios del Sistema Sanitario Público, lo que ha permitido hasta ahora el nacimiento de nueve pequeños libres de determinadas enfermedades hereditarias.
Javier, que nació el domingo último a las 11.35, con un peso de 3,400 kilos, es el noveno caso; pero el primero en que la aplicación de DGP posibilitará la curación de su hermano, al ser absolutamente compatible.
Guillermo Antiñolo, director de la Unidad de Genética y Reproducción Humana Asistida, explicó que la técnica "consiste en hacer un análisis genético a preembriones obtenidos por técnicas de fecundación in vitro antes de ser transferidos al útero de la madre. Tal estudio posibilita seleccionar aquellos embriones que estén libres de la carga genética asociada a determinadas enfermedades", dijo.
En este caso, además de haberse evitado la transmisión de la enfermedad (anemia congénita severa beta-talasemia major), "se ha conseguido que los dos hermanos sean perfectamente compatibles, con idéntico perfil de histocompatiblidad (HLA)", agregó.
Esto último transforma a Javier en el donante idóneo para la curación de Andrés mediante trasplante de médula.
Con el DGP se pueden prevenir enfermedades genéticas incurables como la hemofilia y ciertos tipo de cáncer, o cromosómicas como el síndrome de Down y la fibrosis quística.
Si la madre es portadora de una enfermedad ligada al sexo, se puede elegir el sexo del bebé para evitarla.
Entre un 3 y 10 por ciento de la población padece de afecciones total o parcialmente genéticas, siendo variable la aparición de las manifestaciones, su severidad y el riesgo de transmisión en la descendencia.
La técnica del DGP se conoció en 1990, pero recién se volvió una práctica habitual en los Estados Unidos en 1996. Actualmente se la aplica en un centenar de centros en el mundo y se calcula que, sólo en Europa, 1.500 parejas ya han accedido a su aplicación.
Más barato en Argentina. En Argentina se hace DGP desde 2001, sobre todo en parejas extranjeras, ya que contra los 20.000 dólares que cuesta en el exterior, en el país el estudio sale unos 8.000 pesos, entre otras razones porque los reactivos que se usan son nacionales: se hacen en el Conicet.
En Andalucía el DGP comenzó a aplicarse en octubre de 2005, y desde entonces se han iniciado un total de 89 ciclos en 44 parejas. En 53 ciclos se pudo transferir al menos un embrión no afectado y se consiguieron 13 gestaciones clínicas.
Desde julio de 2006, en que nació el primer bebé libre de una enfermedad genética hereditaria en la sanidad pública andaluza, suman ya nueve los liberados, dos de ellos, de distrofia muscular de Duchenne, dos de hemofilia, dos de fibrosis quística, dos de enfermedad de Huntington, y Javier, libre de beta-Talasemia major.
La sangre del cordón umbilical de Javier fue almacenada en el Banco de Cordón Umbilical de Málaga, donde permanecerá hasta que se programe el momento de hacerle el trasplante a Andrés.
La tasa de éxito de este procedimiento alcanza el 90 por ciento, por lo que en unos meses es probable que Andrés pueda empezar a hacer una vida normal, dejando atrás la patología que padece.
El pequeño no había respondido a ninguno de los tratamientos a los que fue sometido, de manera que la donación de la sangre del cordón umbilical de Javier era su única opción. (Reuters y DPA)



