Este jueves se conoció la noticia del fallecimiento del comodoro retirado de la Fuerza Aérea Argentina y veterano de la guerra de Malvinas Carlos Alfredo Rinke, quien participó de una de las operaciones más recordadas del conflicto en el Atlántico Sur contra dos buques británicos que puso en jaque a la flota extranjera. Tenía 70 años y esperaba un trasplante de médula ósea.
Rinke, conocido como "Numeral de hierro", fue, es y será recordado por ser uno de los pilotos argentinos que formó parte crucial de una de las operaciones clave durante la guerra.
El 25 de mayo de 1982, a bordo de su avión Douglas A-4B Skyhawk, participó, junto a otros tres pilotos, del ataque a los buques británicos HMS Broadsword y HMS Coventry. Además, participó en otras cinco misiones de combate.
Ataque crucial en Malvinas
Los pilotos que participaron de ese ataque fueron el propio Rinke, Pablo Carballo, Mariano Velasco y Jorge Barrionuevo. Los cuatro pilotos bombardearon los buques mencionados en el aniversario de la Revolución de Mayo, causando importantes daños a la fragata HMS Broadsword y hundiendo al destructor HMS Coventry.
Esa misión se recuerda como una de las más determinantes de la aviación argentina durante el conflicto ya que todos los aviones que salieron a combatir volvieron sin problemas.
Las condiciones de vuelo de los pilotos argentinos eran extremas: debían realizar vuelos rasantes sobre el mar, a casi 1.000 kilómetros por hora, para no ser detectados por los radares británicos.
El "Numeral de hierro"
Fue Carballo quien le puso el característico apodo de "Numeral de hierro", destacando tanto la efectividad de Rinke al momento de atacar como su capacidad para volver de las misiones que se le asignaban.
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Tras la finalización de la guerra y hasta la actualidad, el piloto no dejaba pasar oportunidad para destacar la labor de todos los compañeros que lo secundaban en sus operaciones, desde mecánicos y armeros, hasta meteorólogos y operadores de radar: "El piloto es la punta de una larga cadena".
A su vez, siempre manifestó las secuelas que el conflicto dejó en excombatientes y veteranos: "No se puede salir de ahí. Es un pacto de sangre. Salir con un compañero y volver sin él no se olvida".