La bicicleta eléctrica está generando una verdadera "revolución verde" en las
calles de París. Los ciclistas se olvidan rápidamente que pedalean asistidos por un silencioso
motor, salvo cuando cobran conciencia de que se mueven mucho más rápido que quienes se trasladan en
las bicis convencionales, y sin transpirar.
Como tantas otras cosas, la Ciudad Luz ha sido invadida por las bicicletas
chinas plateadas que se venden a 300 euros, un precio relativamente bajo en Europa. La moda se
traslada rápidamente a otras urbes con tradición por las bicis, como Amsterdam.
"Se ha convertido en un nuevo medio de transporte", dijo Olivier Birault,
propietario de la tienda Velectris en París.
"En Francia perdimos la cultura de la bicicleta después de la guerra, cuando fue
vista como anticuada o para gente pobre", comentó. "Ahora está regresando, y con el reciente
incremento en los precios de la gasolina, hay un enorme interés", señaló.
La demanda, dijo Sophie Nenner, quien abrió en París en el 2005 la tienda de
bicicletas Velo Electro, es particularmente alta en la temporada de lluvias escasas.
Manejar una bicicleta motorizada es como hacerlo con una regular. En algunos
modelos el motor se activa automáticamente cuando se empieza a pedalear, en otros uno controla la
energía con un obturador o un artefacto electrónico.
En Francia se vendieron el año pasado más de 10.000 bicicletas eléctricas,
comparado con las 6.000 del 2006, según la asociación de ciclistas profesionales Conseil National
des Professions du Cycle.
Y la tendencia está alcanzando a toda Europa. Se espera que las ventas de
bicicletas motorizadas en Alemania se dupliquen este año con respecto a las 60.000 vendidas en el
2007, según Hannes Neupert, gerente de ExtraEnergy, una organización no lucrativa que promueve el
uso de vehículos eléctricos ligeros, cuya sede está en Tanna, Alemania.
En Holanda, la venta de bicis motorizadas se incrementó de 45.000 en el 2006 a
89.000 el año pasado, según Bovag, una asociación de la industria de vehículos motorizados, la cual
espera este año una venta total de 121.000 en ese país.
Las cifras en Holanda se pueden comparar con las 10.000 unidades vendidas en el
mucho más grande Estados Unidos en el 2007, lo que representó un alza frente a las 6.000 bicis con
motor vendidas en el 2006, según cálculos compilados para la Asociación Nacional de Distribuidores
de Bicicletas por la empresa de investigación de mercado Gluskin-Townley Group.
Otras fuentes, sin embargo, dicen que las ventas totales bien podrían ser
superiores a 100.000.
El investigador Jay Townley señaló que pocos estadounidenses considerarían
trasladarse al trabajo en una bicicleta debido a la falta de caminos apropiados; pero en muchas
ciudades que acogen el uso de la bici, como Washington, se está incrementando el transporte en dos
ruedas, particularmente ante el alza en los precios de la gasolina.
En Europa, oprimidos por el vertiginoso aumento de los combustibles y cansados
de los embotellamientos de tráfico, los automovilistas están buscando una alternativa para viajes
cortos que no impliquen trasladarse en vías atestadas, dijo Nenner.
Y con el avance de la tecnología, la cual ha desarrollado baterías más ligeras
capaces de proporcionar propulsión para entre 40 y 80 kilómetros comparado con sólo 20 o 30
kilómetros de hace pocos años, las bicis eléctricas están compitiendo cada vez más con motonetas y
motocicletas.
La operación y mantenimiento de bicicletas eléctricas requiere muy poco dinero,
y ofrece beneficios adicionales al conductor aventurero: no se requiere de casco, registro o
licencia de conducir.
Jean-Paul Massot, un maestro de 30 años que viaja todos los días ocho kilómetros
a su trabajo en París, dice que está dispuesto a invertir 1.500 euros en una bici eléctrica. Con
ese dinero podría comprar una motoneta con motor a gasolina.
"Pero no quiero pagar por gasolina", comentó. "Y las motonetas son ruidosas y
contaminantes", agregó.
La electricidad requerida para operar una bici motorizada promedio cuesta un
euro por cada 1.000 kilómetros, según Antoine Lecuirot, fundador de To Diffusion, compañía francesa
especializada en bicicletas eléctricas.
La tienda se inauguró en el 2003, cuando poca gente había escuchado sobre las
bicis eléctricas, y sus ventas eran mayormente de motonetas eléctricas. Pero en el 2004, señaló
Lecuirot, la marea cambió y ahora el 80 por ciento de sus ingresos se debe a las bicis, cuya venta
aumentó el 70 por ciento en lo que va del año.
Las más baratas. "Cuando abrimos, entraban al negocio principalmente personas de
edad avanzada o gente con movilidad reducida", dijo Lecuirot. "Ahora, nuestros clientes son cada
vez más jóvenes: los padres incluso están comprándolas para que sus hijas vaya a la escuela",
agregó.
La popularidad del uso de bicis eléctricas se debe en parte a las importaciones
de China.
Alberto Antonelli, cuya familia han manejado la tienda de bicicletas Molari en
el balneario italiano de Cattolica desde 1902, dice que dejó de vender marcas europeas porque sus
clientes se fijaban mucho en los precios.
China tiene más de 1.400 fabricantes de bicis eléctricas, con una producción de
5,5 millones de unidades al año.