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Lanzan campaña contra un festival donde sacrifican perros y comen su carne

El evento se llevó a cabo el pasado sábado en la ciudad oriental de Yulin. Un millón de personas se manifestaron en contra y firmaron un petitorio en la página web change.org

Miércoles 24 de Junio de 2015

Un millón de personas lanzaron una campaña en internet (change.org) para condenar un festival chino (Yulin), en el que sacrifican perros para comerlos. El evento, que fue condenado por organizaciones protectoras de animales.

Para muchos niños las mascotas son muy importantes en sus vidas. La periodista de la BBC Anna Collinson reflexiona sobre el hecho de que, pese a que los chimpancés son la especie genéticamente más cercana a nosotros, hay cosas que ellos no pueden hacer y que los perros sí. De acuerdo con la doctora Nathalia Gjersoe, profesora de psicología comportamental de la Universidad Abierta del Reino Unido, los perros son particularmente buenos como mascotas porque tienen muchas habilidades psicológicas que otros animales carecen.

Por ejemplo, los perros pueden leer y reaccionar al lenguaje corporal humano. Como consecuencia, muchas personas en Occidente viven con ellos y consolidan «fuertes vínculos sociales».

Collinson asegura que hay investigaciones científicas que sugieren que cuanto más nos gusta una persona o un animal, más complicadas creemos que son sus mentes. «Pensamos que los perros tienen mentes muy complejas», le dijo Gjersoe a la BBC. «Es por eso que la idea de comerlos es desagradable, de la misma manera que pensaríamos que comernos a uno de nuestros amigos es asqueroso».

Pero la conexión especial que se puede sentir con los perrosno es el único factor que impide que muchas personas coman carne de perro. Nuestra cultura y los procesos de socialización juegan un papel clave: lo que digan los demás de nuestros hábitos alimenticios es crucial.

"El asco es contagioso. Lo aprendemos fácilmente de los demás y nos dice lo que es aceptable y lo que no lo es", indicó la doctora Kathleen Taylor en el artículo «Why we don't eat dogs» («¿Por qué no comemos perros?») publicado en el periódico británico The Guardian. Es así como entra en juego un nuevo factor: la moral.



Algunos grupos señalan que el consumo de carne de perro no es seguro para la salud.

Taylor señala que comer carne de perro viola la norma establecida y pone a la persona que lo hace en riesgo de convertirse en un paria social que violó un código moral. "Te convierte en una persona que no es de fiar y proclive a violar otras normas más importantes", señala.

"Físicamente, la repulsión nos mantiene saludables al alejarnos de las fuentes de infección. Nos advierte de peligros que no podemos ver: patógenos y venenos. La misma señal es igualmente efectiva cuando se trata de peligros sociales y morales invisibles", explica la doctora. Añade que la repulsión nos mantiene limpios y puros en la escala. "Es lo que te protege de ser castigado por tu comunidad, o peor, de verte a ti mismo con repulsión", añade.

Sin embargo, lo que los occidentales califican de repugnante en el ámbito alimenticio puede variar de país en país.

"Nuestro tabú sobre el consumo de perros dice algo de ellos y mucho de nosotros. Los franceses, que adoran a sus perros, a veces se comen a sus caballos. Los españoles, que adoran a sus caballos, a veces se comen a sus vacas. Los indios, que adoran a sus vacas, a veces se comen a sus perros", escribió Jonathan Safran Foer, autor del libro Eating animal (comiendo animales) en un artículo publicado en The Wall Street Journal llamado Let them eat dog (Déjenlos que coman perro).

El autor asegura que comer carne de perro no es de ninguna manera perjudicial: "Bien cocinada, la carne de perro no presenta más riesgos para nuestra salud que cualquier otra carne".

Para Cruz Martínez, dietista y nutricionista especialista en cultura alimentaria de la Fundación Española de Dietistas-Nutricionistas, las razones detrás de abstenerse de comer carne de perros son fundamentalmente culturales y se basan en la disponibilidad de las proteínas en determinado lugar y en el costo que implica su obtención. "Las causas de que no se coma una especie determinada y de que se convierta en mascota, sigue dependiendo de su enclave en el sistema global de producción de alimentos y de otros bienes y servicios de cada cultura", le dijo a BBC Mundo a través de un correo electrónico.

"Los occidentales se abstienen de comer canes no por una cuestión de vínculo emocional, sino fundamentalmente porque estos constituyen una fuente de carne ineficaz frente a la variedad de alternativas alimentarias de origen animal disponibles", indicó la experta.

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