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La secuestrada de Coronel Suárez, con síndrome de Estocolmo

Sonia Molina, de 33 años, sufre temores y trastornos de sueño. Sigue internada en un hospital. La mujer estuvo cautiva en una casa durante tres meses, donde fue maltratada y abusada.

Viernes 16 de Noviembre de 2012

Sonia Molina, la mujer que estuvo tres meses cautiva en la casa de una periodista, Estefanía Heit, y la pareja de ésta, Jesús María Olivera, en la localidad bonaerense de Coronel Suárez, donde fue torturada y violada, padece "temores y trastornos del sueño", se precisó ayer.

"En principio se le podría adjudicar el instinto de conservación a lo que damos en llamar el Síndrome de Estocolmo, que es la valoración afectiva hacia sus captores", dijo ayer el secretario de Salud de la Municipalidad de esa localidad del sur bonaerense, Juan José Aspitarte.

Aspitarte es médico psiquiatra y atiende a la víctima, de 33 años, quien desde el lunes, cuando escapó de su cautiverio, permanece internada en el hospital municipal de Coronel Suárez.

De todas formas, el psiquiatra aclaró que cuando la paciente fue internada tras escapar de sus captores, "lo que prevalecía era el temor en ese momento a la aparición de esa gente y a volver a vivir la situación que había estado atravesando".

Aspitarte indicó que "la paciente tiene ciertos temores, aceleración del pensamiento, dificultades del sueño, afecciones propias del reajuste de la situación normal que está atravesando en compañía de gente que no la amenaza".

Al hablar sobre el estado físico de la mujer, el profesional expresó que "durante el transcurso del secuestro la sometieron a algunos períodos de ayuno donde sólo comía repollo y estuvo más delgada que cuando ingresó la mañana del lunes".

"Desde el peso normal que ella tenía hasta que ingresa al hospital había una pérdida de veinte kilos pero, según su relato bastante pormenorizado, estuvo pesando menos cuando estuvo haciendo un ayuno religioso", comentó.

El médico destacó la "sorprendente alegría que tiene" la mujer".

A su turno, la jefa del área de Salud Mental del hospital, la psicóloga Marianela Parenti, dijo que la paciente necesita "acompañamiento y contención" de parte de sus familiares.

La profesional señaló que "cuando se recupere, se iniciará un tratamiento psicológico. Es posible que sea un tratamiento largo porque es una persona que va a necesitar estar contenida y acompañada. Por ahora, ella está pendiente de la investigación, está empeñada que se sepa todo lo que pasó y por qué".

La psicóloga comentó que la víctima "es muy creyente, se aferró mucho a sus creencias y eso fue lo que la que la mantuvo íntegra, orientada en todo momento y con fuerzas para poder salir con ese instinto de supervivencia que le permitió poder escapar de esa situación extrema".

El hecho se conoció el lunes cuando la mujer denunció en la comisaría de Coronel Suárez que acababa de huir de una casa situada en Grand Bourg al 1800, en la que había estado cautiva tres meses, en los cuales fue abusada sexualmente y mantenida en pésimas condiciones de salud.

La víctima, oriunda de la localidad rionegrina de Río Colorado, había llegado a Coronel Suárez tras conocer a Olivera, quien le prometió que formaría parte de una comunidad religiosa y que la ayudaría a continuar sus estudios.

Se sospecha que Heit y Olivera utilizaron a la mujer y se la llevaron a Coronel Suárez para apoderarse del dinero de la venta de un terreno que tenía y de giros postales que recibía de familiares y amigos.

Según la denuncia, la mujer era obligada a trabajar como empleada doméstica y sometida a diversos abusos y vejámenes, que fueron grabados con un teléfono celular. Además fue obligada a escribir una carta de suicidio, por lo que se cree que los captores la iban a matar y luego simular que se había matado. l (NA y Télam)

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