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Entregaron el Cervantes al nieto del "antipoeta" Nicanor Parra

El chileno, de 97 años, no fue a España, pero envió poemas. Pidió un año para dar un discurso. Con palabras y giros cotidianos impulsó la rebelión del lenguaje latinoamericano.

Martes 24 de Abril de 2012

El nieto de Nicanor Parra recogió ayer en nombre del poeta chileno el Premio Cervantes 2011 en una ceremonia celebrada en el paraninfo de la madrileña Universidad de Alcalá de Henares, acto en el que el príncipe Felipe sustituyó al convaleciente rey Juan Carlos de España.

Parra, de 97 años, no pudo viajar a España para recibir el galardón más importante de las letras en español y fue su nieto Cristóbal Ugarte el encargado de hacerlo de manos del heredero del trono español.

"Don Quijote no cabe en un fin de semana", explicó Ugarte que le había dicho su abuelo pocas horas antes del acto en el que el nieto del "antipoeta" leyó en su nombre una selección de poemas, no el tradicional discurso sobre Miguel de Cervantes y "El Quijote", que anualmente leen los galardonados.

Parra pidió una prórroga de "mínimo un año" para escribir un discurso "medianamente plausible", dijo su nieto ante los príncipes Felipe y Letizia, el presidente del gobierno español, Mariano Rajoy, y el ministro de Cultura, José Ignacio Wert, entre otros.

Pese a ello, sí hubo alusiones al libro de caballería más conocido en la historia de la literatura en las palabras de agradecimiento por el galardón que transmitió Ugarte: "Los premios son como las «Dulcineas del Toboso», mientras más pensamos en ellas, más lejanas y enigmáticas", leyó al inicio de su alocución. Con una vida a mitad de camino entre las tradiciones del campo latinoamericano y la academia anglosajona, Parra tomó las teorías del lenguaje del británico de origen austríaco Ludwig Wittgenstein y las usó para subvertir el español, como décadas atrás lo hiciera el nicaragüense Rubén Darío.

Un francotirador. Ataúdes, postitutas e ironías entraron a formar parte de sus versos, donde exigió clavar las plumas escribanas en las cabezas de los lectores, donde pidió bajar la poesía de su pedestal, de sus rosas decimonónicas, perfectas. Parra es "un "francotirador de la poesía que lo relativiza todo", manifestó ayer el ministro de Cultura español durante el discurso en el que pasó revista a la vida del autor chileno: su obra "ha dialogado siempre con la literatura española", dijo.

"En vez de deslumbrarnos con un lenguaje oscuro cargado de metáforas complejas, nos habla con las palabras y los giros de la vida cotidiana. La poesía, con Nicanor Parra, sale a la calle", dijo Wert.

El hermano de la célebre cantautora Violeta Parra, fallecida en 1967, nació en 1914, en San Fabián de Alico, Chile. También es matemático y físico, pero se lo reconoce como una de las voces fundadoras del español latinoamericano. Es heredero del modernismo latinoamericano en la rebelión del lenguaje, aunque marca distancias en sus usos y tonos, proponiendo en sus versos "echar sangre por boca y narices".

Desde que en 1976 lo recibió el poeta español Jorge Guillén, el Cervantes se entrega tradicionalmente el 23 de abril, aniversario del fallecimiento de Miguel de Cervantes (1547-1616), en la localidad madrileña que vio nacer al autor de "El Quijote".

El galardón nació con la intención de honrar a los escritores que contribuyen al legado literario en lengua española. Lo confiere el Ministerio de Cultura de España y no puede ser dividido, declarado desierto o ser concedido a título póstumo.

Hace días Nicolás Parra dijo que no viajaría a recibir el Cervantes porque "es peligroso, los aviones caen", pero por su salud delegó a su nieto Cristóbal la lectura del agradecimiento. (Télam)

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