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El Papa insta a las Naciones Unidas a alzarse contra las injusticias económicas

Francisco habló de pobreza, medio ambiente, familia, desarrollo económico y social ante los altos ejecutivos encabezados por el secretario general de la ONU, Ban Ki-Moon.

Sábado 10 de Mayo de 2014

El Papa Francisco instó ayer a la ONU a movilizarse en favor de una "ética mundial" contra las injusticias económicas y "la cultura del descarte", y reafirmó su oposición al aborto, al recibir en el Vaticano a los directivos de todas las agencias y programas de la organización internacional.

En un discurso pronunciado en español, Francisco habló de pobreza, medio ambiente, familia, desarrollo económico y social ante los altos ejecutivos del sistema de Naciones Unidas, encabezados por el secretario general de la ONU, Ban Ki-Moon.

"Se trata, en particular, de desafiar todas las formas de injusticia, oponiéndose a la economía de la exclusión, a la cultura del descarte y a la cultura de la muerte, que, por desgracia, podrían convertirse en una mentalidad pasivamente aceptada", dijo.

Para el pontífice argentino, que conoce bien las contradicciones sociales de América latina, "los futuros objetivos de desarrollo sostenible (que impulsa el organismo internacional ante los estados miembros) deben ser formulados y ejecutados con magnanimidad y valentía, de modo que efectivamente lleguen a incidir sobre las causas estructurales de la pobreza y del hambre, consigan mejoras sustanciales en materia de preservación del ambiente, garanticen un trabajo decente y útil para todos y den una protección adecuada a la familia, elemento esencial de cualquier desarrollo económico y social sostenibles".

Para explicar el valor y el alcance espiritual de la cooperación mundial, el Papa citó un episodio de hace 2000 años narrado en el Evangelio, cuando el rico Zaqueo abandonó su vida holgada para compartir las necesidades de los más pobres tras un encuentro con Jesucristo.

"Fue una decisión radical", subrayó Francisco. "Este es el espíritu que debería estar en el origen y en el fin de toda acción política y económica", afirmó el pontífice, que preconiza "una Iglesia pobre para los pobres".

"La mirada, muchas veces sin voz, de esa parte de la humanidad descartada, dejada atrás, tiene que remover la conciencia de los operadores políticos y económicos y llevarles a decisiones magnánimas y valientes, que tengan resultados inmediatos, como aquella decisión de Zaqueo", dijo.

El pontífice agradeció a la ONU por sus esfuerzos a "favor de la paz en el mundo" y recordó que una "importante parte de la humanidad" sigue "excluida de los beneficios del progreso", "relegada a seres de segunda categoría".

Francisco dijo que si bien se registró un descenso en la pobreza extrema y mejoras en la educación "los pueblos merecen y esperan frutos aún mayores".

Una contribución al desarrollo equitativo podría ser llevada a cabo "tanto por la acción internacional encaminada a conseguir un desarrollo humano integral en favor de todos los habitantes del planeta, como la legítima redistribución de los beneficios económicos por parte del Estado", señaló el pontífice.

"La conciencia de la dignidad de cada hermano debe llevarnos a compartir, con gratuidad total, los bienes que la providencia divina ha puesto en nuestras manos, tanto las riquezas materiales como las de la inteligencia y del espíritu", dijo Francisco.

 

Defensa de la vida. Sin pronunciar la palabra aborto ni eutanasia, Francisco reiteró la condena de la Iglesia al asegurar que "la vida es sagrada e inviolable desde su concepción hasta su fin natural".

Tras defender un "desarrollo humano integral", con un "legítima distribución de los beneficios económicos por parte del Estado", Francisco invitó a todas las agencias y programas de la ONU a "promover una verdadera movilización ética mundial, más allá de cualquier diferencia de credo".

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