El incendio en República Cromañón, la tragedia que mayor cantidad de víctimas
registró en la Argentina por causas no naturales, tuvo ayer su primera audiencia de juicio oral en
que se juzgará la responsabilidad de los explotadores del local, la banda rock que tocó la noche
del siniestro, dos ex jefes policiales y un grupo de funcionarios porteños encargados de fiscalizar
el lugar.
El debate oral se inició con la lectura de las acusaciones
formuladas por las cuatro cabezas de querellas que representan a sobrevivientes y familiares de 194
muertos y el dictamen acusatorio realizado por el fiscal de instrucción Juan Manuel Sansone.
La diferencia de criterio al momento de tipificar los
delitos para imputar a los acusados dejó en evidencia la división que existe entre los familiares y
también entre los músicos de la banda Callejeros, que arribaron a juicio representados con tres
abogados defensores independientes.
Las cinco horas y media que duró la primera audiencia del
juicio se insumió en la tediosa lectura de los cinco dictámenes acusatorios, tras lo cual el
presidente del tribunal oral, Raúl Llanos, pasó a un cuarto intermedio hasta pasado mañana a las
10, cuando se presume se invitará a los imputados a realizar su descargo.
Chabán, a la cabeza. El primer dictamen que se leyó fue el del abogado y padre de una de las
víctimas, José Iglesias, quien imputó por el delito de "homicidio simple y cohecho activo" al ex
gerenciador de Cromañón Omar Chabán, a su ex mano derecha Raúl Villareal, a los ocho integrantes de
Callejeros y al ex subcomisario Carlos Díaz, mientras al ex comisario Miguel Angel Belay le imputó
el cobro de coimas y a los ex funcionarios porteños Fabiana Fiszbin, Ana María Fernández y Gustavo
Torres sólo el cargo de homicidio.
El resto de los querellantes presentó matices respecto de
la elección de los delitos a imputar. Mientras el letrado Patricio Poplavsky se inclinó por el
"estrago doloso seguido de muerte", los abogados Mauricio Castro y María del Carmen Verdú se
caracterizaron por no acusar a los miembros de la banda Callejeros.
La última acusación leída fue la del fiscal Sansone, quien
también imputó a Chabán, Villareal y Callejeros por estrago doloso seguido de muerte y cohecho
activo.
A los funcionarios porteños los acusó por "incumplimiento
de los deberes de funcionario público", al policía Díaz por "cohecho pasivo y estrago doloso" y a
su colega Belay sólo por este último delito.
Entre otros puntos, el fiscal cuestionó que la noche del 30
de diciembre de 2004 ingresaron al boliche República Cromañón alrededor de tres mil personas,
cuando el lugar sólo estaba habilitado para mil, y que no se realizó el control adecuado, lo que
facilitó la entrada de pirotecnia al lugar.
Una trampa. Asimismo, explicó que una vez desatado el incendio, la salida de emergencia estaba
cerrada con candado y alambre, los matafuegos no estaban en condiciones de ser utilizados y el
lugar estaba revestido con material inflamable que al tomar contacto con el fuego desprendió un gas
letal que provocó el envenenamiento por asfixia de la mayoría de las víctimas.
En el caso de los funcionarios policiales, se los acusó de
haber cobrado coimas, a razón de cien pesos cada 500 ingresantes al lugar, para evitar labrar actas
de infracción.
Con respecto a los ex integrantes del gobierno porteño,
tanto el fiscal como las querellas los acusaron por no haber controlado el local que tenía la
habilitación de bomberos vencida y no reunía los requisitos legales para su adecuado
funcionamiento
El debate arrancó a las 11.52 de ayer, con casi dos horas
de retraso y con sus principales imputados sentados unos junto a otros: Chabán sorprendió con su
cabeza completamente rapada y con una campera celeste flanqueado por los músicos de Callejeros, a
tres lugares de su líder, Patricio "Pato" Fontanet.
Los familiares de las víctimas, que ocuparon todos los
lugares de la sala de audiencias en la que hace 23 años fueron condenados los jerarcas de la última
dictadura, exhibieron las fotografías de las 194 víctimas mortales de la tragedia.
Los imputados estaban de espaldas a ellos y separados por
un grueso vidrio blindado colocado allí de manera preventiva contra eventuales agresiones, que en
ningún momento se produjeron.
Los familiares sólo interrumpieron el silencio al finalizar
la jornada cuando se pusieron de pie con las fotos de sus deudos en alto, al grito de "Los pibes de
Cromañón, presente ahora y siempre", y reclamaron "Justicia" mientras aplaudían.
Las miradas del público se depositaron sobre la figura de
Chabán, quien ingresó a Tribunales a las 9.30 por la calle Tucumán (un lugar no previsto para los
imputados) y luego se mostró en el debate con la cabeza gacha y sus manos restregando el rostro,
gesto que sólo interrumpió unas pocas veces para tomar nota de algunos tramos de la acusación en su
contra. También pudo comer un poco de arroz y huevos duros que había llevado.
Un férreo y estricto operativo de seguridad, sumado a la
calma que mostraron los familiares de las víctimas (pese a algún insulto que recibió el abogado de
Chabán, Pedro D’Attoli, al llegar a Tribunales) evitaron disturbios en las afueras y el
interior de la sede judicial.
Infierno letal. A raíz del incendio del 30 de diciembre de 2004, 194 personas perdieron la vida
y casi un millar resultó herido al incendiarse las instalaciones del boliche ubicado en la calle
Bartolomé Mitre y Jean Jaures, en el barrio de Once.
La tragedia se produjo mientras Callejeros iniciaba su
recital y una bengala encendida en medio del público tomó contacto con una media sombra del
techo.
El contacto del fuego con el revestimiento del boliche desprendió un gas
letal que envenenó a la gente que frenéticamente intentaba escapar del lugar, cuya salida de
emergencia estaba bloqueada.
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(DyN)