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El juicio de Cromañón empezó con cuatro enfoques en las acusaciones

El incendio en República Cromañón, la tragedia que mayor cantidad de víctimas registró en la Argentina por causas no naturales, tuvo ayer su primera audiencia de juicio oral en que se juzgará la responsabilidad de los explotadores del local, la banda rock que tocó la noche del siniestro, dos ex jefes policiales y un grupo de funcionarios porteños encargados de fiscalizar el lugar.

Miércoles 20 de Agosto de 2008

El incendio en República Cromañón, la tragedia que mayor cantidad de víctimas registró en la Argentina por causas no naturales, tuvo ayer su primera audiencia de juicio oral en que se juzgará la responsabilidad de los explotadores del local, la banda rock que tocó la noche del siniestro, dos ex jefes policiales y un grupo de funcionarios porteños encargados de fiscalizar el lugar.

  El debate oral se inició con la lectura de las acusaciones formuladas por las cuatro cabezas de querellas que representan a sobrevivientes y familiares de 194 muertos y el dictamen acusatorio realizado por el fiscal de instrucción Juan Manuel Sansone.

  La diferencia de criterio al momento de tipificar los delitos para imputar a los acusados dejó en evidencia la división que existe entre los familiares y también entre los músicos de la banda Callejeros, que arribaron a juicio representados con tres abogados defensores independientes.

  Las cinco horas y media que duró la primera audiencia del juicio se insumió en la tediosa lectura de los cinco dictámenes acusatorios, tras lo cual el presidente del tribunal oral, Raúl Llanos, pasó a un cuarto intermedio hasta pasado mañana a las 10, cuando se presume se invitará a los imputados a realizar su descargo.

Chabán, a la cabeza. El primer dictamen que se leyó fue el del abogado y padre de una de las víctimas, José Iglesias, quien imputó por el delito de "homicidio simple y cohecho activo" al ex gerenciador de Cromañón Omar Chabán, a su ex mano derecha Raúl Villareal, a los ocho integrantes de Callejeros y al ex subcomisario Carlos Díaz, mientras al ex comisario Miguel Angel Belay le imputó el cobro de coimas y a los ex funcionarios porteños Fabiana Fiszbin, Ana María Fernández y Gustavo Torres sólo el cargo de homicidio.

  El resto de los querellantes presentó matices respecto de la elección de los delitos a imputar. Mientras el letrado Patricio Poplavsky se inclinó por el "estrago doloso seguido de muerte", los abogados Mauricio Castro y María del Carmen Verdú se caracterizaron por no acusar a los miembros de la banda Callejeros.

  La última acusación leída fue la del fiscal Sansone, quien también imputó a Chabán, Villareal y Callejeros por estrago doloso seguido de muerte y cohecho activo.

  A los funcionarios porteños los acusó por "incumplimiento de los deberes de funcionario público", al policía Díaz por "cohecho pasivo y estrago doloso" y a su colega Belay sólo por este último delito.

  Entre otros puntos, el fiscal cuestionó que la noche del 30 de diciembre de 2004 ingresaron al boliche República Cromañón alrededor de tres mil personas, cuando el lugar sólo estaba habilitado para mil, y que no se realizó el control adecuado, lo que facilitó la entrada de pirotecnia al lugar.

 

Una trampa. Asimismo, explicó que una vez desatado el incendio, la salida de emergencia estaba cerrada con candado y alambre, los matafuegos no estaban en condiciones de ser utilizados y el lugar estaba revestido con material inflamable que al tomar contacto con el fuego desprendió un gas letal que provocó el envenenamiento por asfixia de la mayoría de las víctimas.

  En el caso de los funcionarios policiales, se los acusó de haber cobrado coimas, a razón de cien pesos cada 500 ingresantes al lugar, para evitar labrar actas de infracción.

  Con respecto a los ex integrantes del gobierno porteño, tanto el fiscal como las querellas los acusaron por no haber controlado el local que tenía la habilitación de bomberos vencida y no reunía los requisitos legales para su adecuado funcionamiento

  El debate arrancó a las 11.52 de ayer, con casi dos horas de retraso y con sus principales imputados sentados unos junto a otros: Chabán sorprendió con su cabeza completamente rapada y con una campera celeste flanqueado por los músicos de Callejeros, a tres lugares de su líder, Patricio "Pato" Fontanet.

  Los familiares de las víctimas, que ocuparon todos los lugares de la sala de audiencias en la que hace 23 años fueron condenados los jerarcas de la última dictadura, exhibieron las fotografías de las 194 víctimas mortales de la tragedia.

  Los imputados estaban de espaldas a ellos y separados por un grueso vidrio blindado colocado allí de manera preventiva contra eventuales agresiones, que en ningún momento se produjeron.

  Los familiares sólo interrumpieron el silencio al finalizar la jornada cuando se pusieron de pie con las fotos de sus deudos en alto, al grito de "Los pibes de Cromañón, presente ahora y siempre", y reclamaron "Justicia" mientras aplaudían.

  Las miradas del público se depositaron sobre la figura de Chabán, quien ingresó a Tribunales a las 9.30 por la calle Tucumán (un lugar no previsto para los imputados) y luego se mostró en el debate con la cabeza gacha y sus manos restregando el rostro, gesto que sólo interrumpió unas pocas veces para tomar nota de algunos tramos de la acusación en su contra. También pudo comer un poco de arroz y huevos duros que había llevado.

  Un férreo y estricto operativo de seguridad, sumado a la calma que mostraron los familiares de las víctimas (pese a algún insulto que recibió el abogado de Chabán, Pedro D’Attoli, al llegar a Tribunales) evitaron disturbios en las afueras y el interior de la sede judicial.

 

Infierno letal. A raíz del incendio del 30 de diciembre de 2004, 194 personas perdieron la vida y casi un millar resultó herido al incendiarse las instalaciones del boliche ubicado en la calle Bartolomé Mitre y Jean Jaures, en el barrio de Once.

  La tragedia se produjo mientras Callejeros iniciaba su recital y una bengala encendida en medio del público tomó contacto con una media sombra del techo.

  El contacto del fuego con el revestimiento del boliche desprendió un gas letal que envenenó a la gente que frenéticamente intentaba escapar del lugar, cuya salida de emergencia estaba bloqueada. l (DyN)

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