El juez Raúl Dalto, quien evalúa la conducta de Ricardo Barreda a raíz de problemas de convivencia que surgieron con su actual pareja, aseguró sobre el odontólogo que “ningún informe dice que pueda volver a matar”.

El juez Raúl Dalto, quien evalúa la conducta de Ricardo Barreda a raíz de problemas de convivencia que surgieron con su actual pareja, aseguró sobre el odontólogo que “ningún informe dice que pueda volver a matar”.
El juez que tiene que resolver si Barreda seguirá libre bajo libertad condicional, pues sobre él pesa una condena a prisión perpetua por el cuádruple homicidio de su familia, aseguró que la próxima semana definirá si el odontólogo seguirá en libertad o no.
Los problemas de convivencia entre él y su pareja, Berta André, surgieron en los últimos días, aunque su abogado, Eduardo Gutiérrez, aseguró que “Barreda tuvo un trato diferenciado por la repercusión pública que tuvo el caso, esta es una cuestión altamente menor en lo que es una situación de libertad condicional.
“La semana que viene tendré la decisión. Hay una serie de posibilidades entre las cuales tendré que decidir y efectivamente está la posibilidad de separarlos, o que siga todo como está”, dijo el juez Dalto, en diálogo con C5N.
Según el juez, “los informes que se le hicieron a lo largo de estos años nunca señalaron la posibilidad de que Barreda pueda volver a matar. Tampoco que no, así que ante esta situación hay que estar en alerta porque no se trata de cualquier detenido”.
El abogado defensor Gutiérrez consideró que “son personas de 80 años que tienen la capacidad auditiva disminuida, eso se tradujo en un informe como que había agresiones verbales y convocaron a una audiencia para dar explicaciones pero el juez determinó que Barreda no representa un peligro ni para sí ni para terceros”.
En la audiencia de ayer en la que la pareja estuvo ante el juez, según explicó el abogado, “también habló Berta, que en los últimos años está muy deteriorada de salud, y dijo que tenía una vida normal, son cuestiones normales de la convivencia de cualquier pareja”.
Barreda había acudido en abril pasado a un tribunal de esa ciudad para pedir ayuda en torno a problemas de convivencia en su pareja, derivados en parte de problemas neurológicos que sufriría la mujer.
El 15 de noviembre de 1992, Barreda mató a escopetazos a su esposa Gladys McDonald, de 57 años; a su suegra, Elena Arreche, de 86, y a sus dos hijas Cecilia, de 26, y Adriana, de 24, en la casa de la familia, en La Plata.
En 1995, el profesional fue condenado a prisión perpetua, pero en 2008 recibió el beneficio del arresto domiciliario por su buena conducta en la cárcel y porque cumplió 70 años, aunque el mismo le fue revocado por incurrir en incumplimientos.
Finalmente, en 2011 se le otorgó la libertad condicional, situación que mantiene hasta el presente.



