El estudiante finlandés de 22 años que anteayer mató a diez compañeros en el pueblo de Kauhajoki preparó durante seis años el ataque sin que nadie se percatara.

El estudiante finlandés de 22 años que anteayer mató a diez compañeros en el pueblo de Kauhajoki preparó durante seis años el ataque sin que nadie se percatara.
La policía informó ayer que Matti Juhani Saari había dejado el correspondiente "mensaje de odio" en su habitación de la residencia de estudiantes en esa pequeña localidad, pero su contenido no se dará a conocer.
El día después del segundo baño de sangre en una escuela de Finlandia, se supo que Saari mató de forma certera a compañeros de clase en su escuela antes de suicidarse.
Varios asfixiados. El asesino mató no sólo con los disparos de su arma automática sino también con el incendio que provocó. A media mañana irrumpió enmascarado en la escuela, a donde llevó no sólo el arma, sino también explosivos y productos químicos. Nueve cuerpos de las víctimas quedaron calcinados. Varios de ellos (ocho mujeres y dos hombres) no murieron por los disparos sino por intoxicación del humo, comunicó la policía. Las autoridades no han querido ofrecer datos sobre la edad de los fallecidos ni dar otro tipo de información personal.
Por su parte, el experto finlandés en violencia Pekka Sauri dijo: "Cuando los medios de difusión masiva publican por todo el mundo el nombre, los videos y otros detalles del agresor, se convierten en garantes de su inmortalidad".
Críticas a la educación. El principal diario finlandés, Helsingin Sanomat, criticó los elogios internacionales que la educación finlandesa recibe: "Hasta el año pasado sólo se escuchaban en el mundo cosas positivas de nuestras escuelas. Ahora la imagen ha cambiado por completo después de que la violencia letal sesgara 20 vidas de estudiantes".
"Las escuelas ¿están demasiado centradas en las calificaciones y han olvidado el resto? ¿Hemos olvidado tal vez demasiado a la hora de educar la comprensión y la calidez con la que se puede controlar la parte fría de la personalidad?", se preguntó.
En noviembre último, otro estudiante de 18 años asesinó friamente, en la localidad finlandesa de Jokela, a seis compañeros, la rectora y la enfermera del centro educacional. Como Saari, y luego se suicidó. l (DPA)


