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De cada cien latinoamericanos jóvenes, diez no saben leer ni escribir

En términos de estadísticas, esto representa el 10,3% de la población mayor de 15 años. Y en el resto de las naciones las cosas no van mejor: más de 800 millones de personas adultas en el mundo no están alfabetizadas.

Martes 08 de Septiembre de 2009

 De cada 100 latinoamericanos jóvenes y adultos, 10 no saben leer ni escribir. En términos de estadísticas, esto representa el 10,3% de la población mayor de 15 años. Y en el resto de las naciones las cosas no van mejor: más de 800 millones de personas adultas en el mundo no están alfabetizadas. El número es un llamado de atención en el Día Internacional de la Alfabetización. Al margen de los números, aseguran que hoy estar alfabetizados significa algo más que deletrear palabras o garabatear el nombre.

De acuerdo con la Campaña Latinoamericana por el Derecho a la Educación (Clade), cerca de 35 millones de personas de 15 años o más se consideran analfabetas en América latina. "Esto quiere decir que para cada 100 latinoamericanos jóvenes y adultos, 10 no saben ni leer ni escribir (el 10,3º%). Sumados a los que no pudieron completar sus estudios de educación primaria, este número asciende a 24 millones de personas", precisa el estudio.

A pesar de los números negativos, la Clade dice que en las últimas décadas se observaron "avances significativos de la expansión de sistemas educativos y de la reducción de los niveles de analfabetismo". Aunque "todavía son alarmantes las desigualdades para acceder y compartir prácticas culturales y conocimientos socialmente valorizados".

Señala de esa manera que la región está muy lejos aún de garantizar la Educación para Todos hasta el año 2015, ese compromiso internacionales que se dieron las naciones en Dakar en el 2000.

El Día Internacional de la Alfabetización se celebra cada 8 de septiembre, desde 1967, cuando las Naciones Unidas decidieron que esa fecha sirviera "para despertar la conciencia de la comunidad internacional y llegar a un compromiso mundial en materia de educación y desarrollo".

Panoramas desiguales

La diversidad cultural, geográfica y política de América latina también se refleja en las estadísticas de alfabetización. Si bien el 10,3% de los adultos latinoamericanos no son alfabetizados, la cifra cambia de país a país.

En Honduras, El Salvador y Nicaragua, por ejemplo, este índice es dos veces mayor que el promedio regional (cerca del 20%). En Guatemala, es tres veces mayor (cerca del 30%) y en Haití comprende a la mitad de la población. Ya en Chile, Uruguay, Argentina y Cuba (especialmente) este índice es bastante más reducido, cerca del 4%.

El analfabetismo está vinculado con la pobreza y a las desigualdades sociales. Los más vulnerables son los que viven los mayores niveles de exclusión, a quienes se les niega el ingreso y la permanencia en los procesos educativos. También en los grupos de riesgos se ubican los sectores rurales.

La Campaña Latinoamericana por el Derecho a la Educación (Clade) está integrada por distintas organizaciones sociales que trabajan desde distintos lugares en defensa del derecho a la educación de calidad, publica y gratuita, de responsabilidad del Estado, para todos y todas.

Estar alfabetizados hoy

Una vieja definición de la Unesco divide al mundo entre analfabetos y alfabetizados, tomando como base una escritura y lectura básicas. Datos sobre los cuales luego se diseñan las estadísticas.

Sin embardo, ese concepto ya no alcanza para que las personas disfruten de la cultura escrita. Según la educadora y lingüista ecuatoriana Rosa María Torres (1), estas realidades no pueden simplificarse ya que hay distintos niveles entre quienes se consideran alfabetizados, "desde lectores incipientes y personas que apenas dibujan su firma, pueden copiar un texto pero no escribirlo propiamente, hasta lectores y escritores sofisticados, con dominio de la lengua y manejo de varios idiomas".

Por eso, la especialista dice que es preferible hablar de una persona "alfabetizada" cuando "maneja con autonomía el lenguaje escrito, lee comprendiendo lo que lee y es capaz de transmitir con claridad sus propias ideas por escrito, de modo que otras personas puedan comprender lo que escribe".

En otras palabras son personas "que a partir de lo que saben pueden continuar leyendo y escribiendo solas, con propósito y con sentido, utilizando y perfeccionando sus habilidades para expresarse y comunicarse, lo que es la base misma del aprendizaje a lo largo de la vida".

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