Desde el fin de semana dos sistemas frontales de lluvia y viento afectan al
territorio chileno con una intensidad no vista en décadas, tras una larga sequía que había golpeado
a gran parte del país y las operaciones de la mayoría de las empresas eléctricas.
El número de damnificados por las fuertes lluvias que azotan la zona centro y
sur de Chile trepó ayer a cerca de cinco mil, dijo el gobierno. La cifra podría elevarse por el
temido ingreso de un nuevo temporal al país.
Las calles del puerto de Valparaiso parecían ríos y en Santiago cayeron 93
milímetros de agua en un día, cantidad muy superior al promedio para esa zona.
"Las lluvias permitieron que en muchas regiones a la fecha se hayan superado los
valores promedio para un año normal", dijo un informe del Ministerio de Obras Públicas.
El temporal dejó cuatro muertos, según datos de la gubernamental Oficina
Nacional de Emergencias.
"Se habla de próximas lluvias, más moderadas. Pero igual se tomaron medidas
preventivas", dijo Felipe Harboe, subsecretario del Interior.
El temporal trajo como consecuencia inundaciones, deslaves, bloqueos de rutas,
cortes de luz y el cierre de puertos y pasos fronterizos. Las zonas sureñas son las más afectadas:
Maule, Bío-Bío, Araucanía y Los Ríos. "En algunas partes tenemos suelos saturados. Perdieron su
capacidad de absorción", dijo Harboe.
En zonas de la precordillera de la capital chilena, las autoridades se
encuentran en alerta por el caudal de algunos canales,
Por otra parte, se indicó que las precipitaciones elevaron el volumen de agua
del embalse Colbún, el tercero en importancia en el país. La central, una de las prinicipales del
país, recuperó así caudales que había perdido tras la larga sequía. l (Reuters)