Una buena relación sexual no necesariamente tiene que estar acompañada del uso de medicamentos como el Viagra, pese a los resultados positivos que éste ha alcanzado.
Según la publicación Journal of Sexual Medication, un grupo de investigadores revisó 14 estudios que monitorearon los efectos que tienen los inhibidores de la fosfodiesterasa tipo 5 (presentes en medicamentos contra la disfunción eréctil como Viagra y Levitra) sobre los hombres con eyaculación precoz. Once de los estudios concluyeron que la medicación les ayudó a tardar más en llegar al orgasmo.
De todos modos, esto no significa que la ciencia encontró la varita mágica para ayudar a un hombre a aguantar toda la noche. Pese a que los investigadores constataron esta correlación, es difícil determinar si los medicamentos eran los responsables de alargar el momento previo al orgasmo, ya que la mayoría de los estudios no compararon los resultados con un placebo.
Por eso, si lo que se busca es añadir minutos al marcador previo al clímax, antes de recurrir a un profesional podrían ponerse en práctica algunas de estas técnicas:
Técnica de la pausa
Es necesario en este caso conocer el momento en que el nivel de excitación llega al punto de no-retorno. Hay que empezar con la estimulación, pero en cuanto se note que se está muy excitado, hay que hacer una pequeña pausa, de unos 5-10 segundos. Eso permitirá que la excitación baje un poco. Después de unas cuantas repeticiones, termina por todo lo alto.
Técnica del apretón
Tan pronto como sienta que está cerca del orgasmo, deténgase y aprieta justo debajo del glande. Así, centrará la presión en la uretra (el tubo que discurre por la parte inferior del pene) y reprimirá temporalmente la eyaculación. Una vez que se haya calmado un poco, hay que repetir unas cuantas veces antes del clímax.
Técnica del preservativo
Otra técnica muy útil para retrasar la eyaculación es utilizar un preservativo insensibilizante. Suelen llevar una sustancia llamada benzocaína, que ayudará a ganar minutos extra. Hay que asegurarse de no colocarlo al revés, ya que la benzocaína acabará en la vagina de la compañera y logrará un efecto no deseado.






























