La 81.ª Asamblea General de las Naciones Unidas inició su período de sesiones el 8 de septiembre de 2026, mientras que el Debate General, instancia en la que intervienen los mandatarios y representantes de alto nivel de los Estados miembros, comenzó el 22 de septiembre y se desarrollará hasta el 26 de septiembre.
En un contexto marcado por un creciente nivel de conflictividad en el sistema internacional y un acelerado proceso de desarrollo tecnológico, los discursos de los mandatarios durante el Debate General estuvieron concentrados principalmente en estos ámbitos. En este marco, la cuestión climática parece haber ocupado un lugar menos destacado en comparación con años anteriores, si bien continuó presente en los discursos de algunos líderes y en la propia agenda de la Asamblea.
La inauguración de los discursos de jefes de Estado estuvo a cargo de Luiz Inácio Lula da Silva, presidente de Brasil, quien fue contundente a la hora de denunciar la desaparición de estos temas de la agenda y de los foros internacionales. Frente a los impactos de El Niño, el derretimiento de los glaciares y la imperiosa necesidad de reducir las emisiones, afirmó que “es hora de retomar la ofensiva y asestar una derrota al negacionismo”. Destacó, en este sentido, el “liderazgo verde” de Brasil, impulsor de políticas y logros en materia de deforestación y un papel proactivo en la transición hacia una economía con menores emisiones, que lo dotan de “autoridad moral para rechazar las medidas proteccionistas disfrazadas de compromiso con la causa ambiental”.
En el otro extremo, al abordar la cuestión de la inteligencia artificial y su oposición a los intentos de construir un “plan global” para “controlarla”, el mandatario estadounidense Donald Trump alegó que quienes están detrás de dicho proyecto son “las mismas personas que estuvieron detrás del engaño del cambio climático” y que “decían que todos moriríamos en 12 años por el calentamiento global, un término que luego se rebautizó como cambio climático porque el planeta se estaba enfriando, no calentando, y nadie había muerto”. Asimismo, recordó que en 2025 actuó con el objetivo de impedir el establecimiento de un “impuesto mundial al carbono” por parte de la Organización Marítima Internacional, como uno más de sus embates contra el “globalismo” y los intentos de “imponer” un “gobierno mundial”.
El cambio climático estuvo prácticamente ausente del discurso argentino, salvo por una breve mención en la que, replicando los planteos de Trump, el presidente Javier Milei se pronunció contra la Agenda 2030, en el marco de sus críticas al “globalismo” y a la Organización de las Naciones Unidas en particular. “Cada vez que fracasaron, en lugar de revisar el modelo o disculparse, redoblaron la apuesta, como ya lo están haciendo con la Agenda 2045, que, lo digo ahora, fracasará”, expresó.
Países como Francia, Vietnam, Marruecos y Turquía, así como el Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres, también realizaron llamamientos frente al desafío del cambio climático. Sin embargo, la cuestión climática permaneció en buena medida subordinada a otros asuntos de la agenda internacional, principalmente aquellos vinculados con la seguridad, los conflictos, la energía, el desarrollo económico y la tecnología.