Y agrega que “las líneas para la solución requieren una aproximación integral para combatir la pobreza, para devolver la dignidad a los excluidos y, simultáneamente, para cuidar la naturaleza”.

En su encíclica Laudato si’ de 2015, el Papa Francisco explica que “no hay dos crisis separadas, una ambiental y otra social, sino una sola y compleja crisis socioambiental”.
Y agrega que “las líneas para la solución requieren una aproximación integral para combatir la pobreza, para devolver la dignidad a los excluidos y, simultáneamente, para cuidar la naturaleza”.
En el caso de América Latina y el Caribe, la región enfrenta un deterioro ambiental de magnitud histórica que se refleja, entre otros fenómenos, en la mayor caída de fauna silvestre del planeta (las poblaciones de vertebrados disminuyeron un 94 por ciento entre 1970 y 2018). Y a eso se suma un reto social igualmente urgente. Más de 35 millones de personas conviven con inseguridad alimentaria crónica, expresión directa de las brechas estructurales que afectan el desarrollo sostenible y la cohesión social.
Fortalezas
En CAF solemos decir que la nuestra es una región solución a los problemas globales. Por un lado, América Latina y el Caribe alberga más del 50 por ciento de la biodiversidad total del planeta, incluyendo cinco de los países más biodiversos, ecosistemas estratégicos como el Amazonas y el 30 por ciento del agua dulce a nivel mundial. Por el otro, posee entre el 40 y el 60 por ciento de las reservas de minerales críticos como el litio y el cobre, dos elementos esenciales para la transición energética justa. Y además es la mayor exportadora neta mundial de alimentos, con una capacidad de producción para alimentar a más de 1.300 millones de personas.
Integración y financiamiento verde.
La pregunta que surge aquí es qué nos falta para convertirnos definitivamente en un actor de peso global. La primera respuesta es más integración. Sabemos que el liderazgo no depende solo de contar con recursos financieros, sino también de la articulación multilateral y el posicionamiento global de nuestra región como bloque. Allí, la participación activa en foros, mecanismos y eventos internacionales es fundamental porque posiciona las reivindicaciones y necesidades de América Latina y el Caribe en el centro de la escena. El acuerdo UE-Mercosur representa un hito en ese camino, así como el apoyo global que la región recibió durante la COP30 de Belém do Pará, Brasil, que reforzó nuestra centralidad en la agenda climática, y para la protección y restauración de la Amazonía y otros ecosistemas de enorme valor para el mundo.
La segunda respuesta a la pregunta sobre qué necesitamos para crecer es el financiamiento. En el caso de CAF, en 2021 nos propusimos que ese financiamiento nos permitiera convertirnos en el banco verde de la región. El objetivo incluyó la meta de que el 40 por ciento de nuestras operaciones fuera totalmente verde para 2026, hito que superamos con dos años de anticipación. Además, integramos una batería de herramientas financieras para estimular la transformación verde de nuestros países miembros, como canjes de deuda por naturaleza, préstamos vinculados a sostenibilidad, líneas verdes para instituciones financieras y emisiones temáticas como nuestro primer bono azul por 100 millones de euros. Además, impulsamos programas e iniciativas para gobiernos locales como nuestra Red de BiodiverCiudades, que cuenta con más de 240 ciudades de toda la región y busca integrar y armonizar la planificación urbana con la biodiversidad local.
Ese posicionamiento se consolidó definitivamente a nivel global en el Foro Económico Internacional 2026, organizado por CAF en Panamá, en donde reunimos a más de 6.500 líderes de 70 países —incluyendo jefes de Estado, referentes empresariales y premios Nobel— para debatir cómo reposicionarnos en un mundo marcado por urgencias ambientales, disrupciones tecnológicas y fragmentación geopolítica. La agenda del encuentro puso el acento en la transición energética, la necesidad de infraestructuras resilientes y el financiamiento climático como los tres pilares que nos permitirán construir y tener visión de futuro.
Visión de futuro.
Si algo nos dejó claro el 2025 es que el progreso real ya no puede pensarse en compartimentos estancos. La salida no debe ser sectorial sino sistémica, y exige una región capaz de anticipar tendencias globales y acelerar transformaciones que se puedan sostener en el tiempo. América Latina y el Caribe necesita una estrategia de desarrollo que integre en un mismo horizonte estabilidad macroeconómica, transformación productiva, innovación tecnológica y acción climática.
Requiere también alinear incentivos para que el capital público y privado fluya hacia cadenas de valor regionales que sean limpias, industrias verdes y modelos regenerativos que produzcan empleo, reduzcan emisiones y fortalezcan la seguridad económica de las comunidades.
Pero, sobre todo, pensar el futuro demanda arquitecturas de cooperación más robustas, donde los bancos multilaterales como CAF no solo ayuden a acelerar el cierre de brechas, sino que también consoliden el camino hacia el fortalecimiento de capacidades estatales nacionales y locales en materia de planificación, financiamiento sostenible e innovación aplicada.
La región dispone de los recursos, el talento y el impulso político para dar ese salto. Ahora se necesita profundizar la coordinación, aumentar la escala de implementación y consolidar una integración que coloque a América Latina y el Caribe como protagonista de la transición verde, social, demográfica y productiva. Convertir esa dotación en progreso compartido exige instituciones sólidas, reglas previsibles e inversión de largo plazo que prioricen conjuntamente el bienestar de las personas y la salud de los ecosistemas. CAF seguirá siendo un aliado en ese camino.
Christian Asinelli. Vicepresidente corporativo de Programación Estratégica de CAF -banco de desarrollo de América Latina y el Caribe. En los últimos 20 años se desempeñó en diferentes cargos tanto en el ámbito público como en el área internacional. Fue subsecretario de Relaciones Financieras Internacionales para el Desarrollo, subsecretario de Evaluación de Proyectos con Financiamiento Externo y director nacional del Proyecto de Modernización del Estado en Presidencia de la Nación. Además, se desempeñó como diputado de la Ciudad de Buenos Aires, director corporativo de Desarrollo Institucional de CAF y presidente de la Fundación Banco Ciudad. Es doctor en Ciencia Política por la Universidad de San Martín, máster en Administración y Políticas Públicas por la Universidad de San Andrés y cuenta con un posgrado en Economía Urbana por la Universidad Torcuato Di Tella. Realizó el SPURS Program en MIT y fue becario Fulbright y del Hubert Humphrey Fellowship Program. Ha escrito varios libros, entre los que se destaca "Claves para el desarrollo de América Latina y el Caribe”, publicado en 2025 por Pengüin Random House.

