Si bien esta disminución se ve en los totales provinciales de nacimientos, tiene un comportamiento distinto de acuerdo a cada departamento, pueblo o ciudad. Los datos indican que la disminución en la fecundidad es más marcada en las zonas menos pobladas. Y en la mitad de los departamentos de la provincia mueren más personas de las que nacen.
Según los datos de la Dirección de Estadísticas e Información del Ministerio de Salud de la Nación, en Santa Fe hasta 2024 (últimos datos consolidados publicados) nacieron casi la misma cantidad de personas que murieron. Hubo 33.713 nacidos y 32.330 fallecimientos. La diferencia es de 1384 a favor de los nacimientos, pero en 2023 era de 7.226. Esto indica que la diferencia entre los nacidos y los fallecidos viene disminuyendo. Si continúa en esta misma dirección, es probable que los datos de 2025 indiquen un crecimiento vegetativo negativo.
La natalidad en Santa Fe
Si se analiza departamento por departamento, los datos arrojan una conclusión clara: en las grandes ciudades o las zonas más pobladas, los nacimientos son mayores. En 2023 eran solo tres los departamentos santafesinos que tenían una tasa vegetativa negativa: Caseros, General López e Iriondo. En 2024 ya fueron nueve: Caseros, General López, Iriondo que profundizaron es diferencia negativa, y se sumaron Belgrano y Constitución de la zona sur, Las Colonias, San Jerónimo y San Martín del centro y San Justo del norte.
No están en esta lista negativa los departamentos con las ciudades más pobladas. Los departamentos Rosario, General Obligado, La Capital y San Lorenzo aún están lejos de lograr resultados negativos. Lo mismo ocurre con Vera, San Javier y 9 de Julio. Por otro lado, San Cristóbal, Garay y Castellanos tienen resultados positivos pero que han disminuído con el paso del tiempo y están cerca de lograr un crecimiento vegetativo negativo.
“Se observa que en las localidades pequeñas y zonas de campo, creció el envejecimiento temprano de la población”, indicó Gustavo Peretti, geógrafo y docente de la Universidad Nacional del Litoral (UNL). “Ese mismo comportamiento ocurre hacia el interior de las ciudades donde el centro tiene índices más altos de fecundidad que la periferia, por los servicios y la atracción a la gente en edad de fecundidad en esas zonas”, aclaró.
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En los departamentos con saldo positivo, también hubo una marcada disminución. En el caso de los departamentos con las grandes ciudades fue más marcada entre 2023 y 2024: en Rosario la disminución fue del 74 %, en Santa Fe del 75 %, en Castellanos del 83 %, en San Cristóbal del 66 %, en Vera del 61%, en 9 de Julio del 50%, en San Lorenzo del 48 %, en Garay del 44 %, en General Obligado del 72 % y en San Javier del 80 %.
Si bien los datos oficiales de crecimiento vegetativo están disponibles hasta 2024, lo que se observa es que la misma tendencia se consolida en 2025. “Se manifiesta una caída tanto de los nacimientos como de las defunciones, siendo más pronunciada en ésta últimas lo que incide que se observe un mayor crecimiento vegetativo o natural en el 2025 en comparación con el 2024”, agregó.
A nivel nacional la situación es similar. En 2024 se sumaron 100 jurisdicciones de distintas provincias a esta lista de lugares donde mueren más personas de las que nacen. Sin embargo, especialistas advierten que en todas las provincias crece el saldo negativo, a excepción de las provincias del Nordeste Argentino (NEA), donde la tasa de natalidad sigue siendo elevada. Chaco, Formosa, Tucumán, Misiones, Salta, Santa Cruz, Tierra del Fuego y Neuquén no tienen jurisdicciones con crecimiento vegetativo negativo. Además, Peretti advirtió que “en demografía las tendencias suelen continuar, los cambios son poco frecuentes”.
Fenómeno multicausal
Los especialistas advierten sobre estos números negativos pero para mirarlos y estudiarlos, no para alarmarse. “No hay que dramatizar”, indicó Peretti con respecto a la baja de natalidad y al crecimiento vegetativo negativo. Lo que ocurre es un cambio demográfico que debe ponerse en agenda para preparar un sistema de vida para estas nuevas realidades. Pensar en políticas previsionales, laborales, de sanidad y cuidados. Para ello es necesario tener claro el diagnóstico pero también las posibles causas.
Al analizar qué es lo que provoca este fenómeno, enseguida sale a la luz que no hay un motivo sino muchos. Una de ellas tiene que ver con el envejecimiento de la población, pero no es el principal según el geógrafo Peretti, quien además resaltó que “el aumento de la esperanza de vida no necesariamente retarda el embarazo”.
Peretti destacó la dimensión del cambio cultural y social. “La fecundidad deja de ser vista como una función”, indicó. Por otro lado, señaló que el desarrollo personal y laboral hace que el proyecto de vida -tanto de mujeres como de varones- no sea únicamente tener hijos.
La situación económica compleja de la Argentina también influye en la decisión y la posibilidad de tener hijos. Además de los gastos de alimentación, cuidado y crianza, también es importante remarcar la incertidumbre que genera y la imposibilidad de algunos pisos básicos a la hora de pensar en mantener una familia como por ejemplo la idea de una vivienda propia.
“La emancipación de los hijos de la casa de los padres es una cuestión a tener en cuenta porque esa imposibilidad a irse del hogar paterno podría atentar contra la posibilidad de tener una parera e hijos”, agregó Peretti.
Cómo influyen los celulares
También existen nuevas formas de socialización que reprogramaron las formas en las que se dan los vínculos interpersonales. Un estudio del Financial Times alertó sobre la disminución marcada de natalidad en países a partir del uso masivo de smartphones. Para el geógrafo santafesino esto puede incidir en dos aspectos. “Por un lado, las nuevas tecnologías favorecen a la comunicación, pero eso no implica un vínculo estrecho que es el que generalmente se busca a la hora de ponerse en pareja o tener hijos”, indicó Peretti y aclaró que “estas tecnologías también masifican la comunicación y democratizan la información de, por ejemplo, métodos anticonceptivos”.
Es importante pensar y analizar la baja de fecundidad pero no necesariamente en clave negativa. Según datos del Ministerio de Salud de la Nación, en la Argentina viene descendiendo desde 2011 la tasa de fecundidad en adolescentes, incluso más que la fecundidad en general. En 2023 ya era un 64 % menor en relación con 2005.
A esta disminución, también se suma una marcada baja en la fecundidad de personas gestantes con bajos niveles educativos. Entre las madres que tienen hasta la educación primaria completa, los nacimientos se redujeron un 77 % desde 2005 hasta 2023. Entre quienes tienen secundario incompleto, un 13 % y completo un 7 %. Esto podría interpretarse como una disminución en el embarazo no deseado.
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El aborto, no
El presidente de la Nación, Javier Milei, se metió de lleno en la discusión por la baja de la natalidad pero dando por sentado una teoría que luego varios especialistas refutaron. Entre otras cosas, Milei dijo que la causa de la baja en la natalidad era el aborto, en referencia a la ley de interrupción voluntaria del embarazo (IVE).
“No se puede comparar estadísticamente porque no hay datos oficiales previos a 2020 ya que el aborto era una práctica ilegal”, indicó Peretti como punto de partida. “Pero si se analiza con lo que tenemos, no se puede atribuir la disminución a la ley IVE, ya que comenzó a regir después de 2020 y la caída en los índices de natalidad se registran previamente y más abruptamente en 2014”. Y finalizó: “Esta dimensión pierde argumento enseguida”.