El Mundo

Una península desértica en la que proliferan las milicias islámicas más violentas

Desde la revolución que derrocó a Mubarak, los grupos radicales han lanzado numerosos ataques en el Sinaí contra el ejército egipcio y transformaron la zona en un bastión. 

Domingo 01 de Noviembre de 2015

El Sinaí es desde hace años un bastión del integrismo islámico más violento. Este dato dio credibilidad a la declaración de autoría del Estado Islámico de ayer, sobre que había atentado contra el avión comercial ruso caído en esa península de Egipto. Nada más conocerse la noticia de la tragedia del avión, estrellado en una zona montañosa del Sinaí, comenzaron las sospechas. Hasta que la investigación determine las causas de la catástrofe, la hipótesis del atentado terrorista seguirá sobre la mesa, más allá de las afirmacione rusas sobre la altura de vuelo, más de 9.000 metros, que pondría al Airbus fuera del alcance de los misiles que pueden llegar a las manos de los integristas.

   La situación de seguridad en el Sinaí comenzó a deteriorarse a principios de 2011, como consecuencia de la revolución que derrocó a Hosni Mubarak. Desde febrero de ese año, el gasoducto entre Egipto e Israel fue atacado en cinco ocasiones. El 14 de agosto de 2011, con la aprobación de Israel, Egipto desplegó 2.500 soldados y 250 vehículos blindados en en el Sinaí. Más recientemente, las amenazas a Rusia de grupos yihadistas, entre ellos el Estado Islámico y el Frente Al Nusra por su participación directa en Siria del lado del régimen de Bashar Assad, dan sustento a las sospechas sobre un atentado.

   La península del Sinaí tiene 58.000 kilómetros cuadrados, con un terreno desértico y montañoso que se extiende al este del canal de Suez y conecta Egipto con Israel. Está poblada por nómadas beduinos en perpetuo enfrentamiento con el Estado egipcio. El Sinaí es desde hace años un feudo en el que se han hecho fuertes grupos yihadistas que se dedican a atacar con gran violencia al ejército, al que han provocado fuertes bajas. Entre los varios grupos locales, Ansar Beit al Maqdis es el más activo. A fines de 2014 juró lealtad al “califa” Abu Bakr Al Bagdadi del Estado Islámico. Desde que en julio de 2013 el mariscal Abdel Fatah Al Sissi derrocó al presidente islamista Mohamed Mursi, la estabilización del Sinaí se ha convertido en una prioridad para el régimen militar y las operaciones militares en la zona se han multiplicado.

   El Estado egipcio desea impulsar el desarrollo turístico, lastrado por la inseguridad yla violencia que siguieron a las protestas islamistas posteriores al golpe. El presidente egipcio cuenta con el apoyo de Occidente, pero también de los países árabes y hasta de Irán, adversario en el campo del integrismo islámico de los Hermanos Musulmanes del derrocado Mursi. La vecina Israel a su vez, confía en que el régime egipcio logre dominar la insurgencia islamista, aliada de los extremistas de Hamas que domina en la Franja de Gaza.

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