Amnistía Internacional presentó un desolador informe sobre la ciudad ucraniana de Izium, al sureste de Járkov. La ciudad sufre la agresión de Rusia desde el 28 de febrero y su población está "al borde de un desastre humanitario" similar al de la devastada Mariupol, advierte la ONG de Derechos Humanos. Izium se ubica en una posición de valor estratégico: si el ejército ruso logra tomarla y sobrepasarla hacia el sureste aislará a todas las fuerzas ucranianas que combaten en la provincia de Lugansk.
"La ciudad sitiada de Izium, al límite tras el ataque incesante de fuerzas rusas. Nuevos testimonios", se titula el informe de Amnistía. La población de Izium está sometida a asedio desde el 28 de febrero y ha advertido de que, debido al suministro decreciente de alimentos y agua, está al límite, mientras los civiles que quedan en la ciudad se ocultan en sus sótanos.
Entre el 9 y el 12 de marzo, Amnistía Internacional entrevistó a 26 residentes de la ciudad inmediatamente después de su evacuación a Sviatohirsk, ciudad de la región de Donetsk que sigue en su mayor parte bajo control ucraniano y que está bajo fuego ruso ininterrumpido.
“Decenas de pequeñas localidades y pueblos de Ucrania están bajo ataque incesante y sus desesperados residentes se encuentran entre dos fuegos o bajo asedio de las fuerzas atacantes rusas”, declaró Marie Struthers, directora de Amnistía Internacional para Europa Oriental y Asia Central. “Los testimonios que hemos recabado sobre Izium revelan el terror que experimenta la población civil de la ciudad, atrapada en sus sótanos sin apenas comida o agua y bajo ataque constante".
“Izium y otras ciudades en primera línea necesitan con urgencia corredores humanitarios que permitan la evacuación segura de las personas civiles que deseen salir y la entrega de suministros humanitarios a quienes se queden”.
Las primeras informaciones sobre los ataques militares rusos a Izium llegaron el 28 de febrero, y la ciudad está bajo fuego de misiles constante desde el 3 de marzo.
La mayoría de las zonas residenciales carecen de electricidad, gas, calefacción y comunicación móvil como consecuencia de los ataques. Según la Fiscalía General ucraniana, ocho civiles, dos de ellos menores de edad, murieron en ataques el 3 de marzo, que también causaron daños importantes en el hospital central de la ciudad. Posteriormente se ha informado de más víctimas.
Las personas entrevistadas dijeron a Amnistía Internacional que las fuerzas rusas llevaron a cabo ataques que han causado muertes y heridas entre la población civil, y destruyeron o dañaron infraestructura civil como edificios de viviendas, escuelas, jardines de infantes, centros médicos y negocios de alimentos. Algunos de los ataques parecen indiscriminados y, por tanto, ilegítimos.
Imágenes satelitales del 12 de marzo que ha examinado Amnistía Internacional mostraban claramente cráteres y daños en las proximidades de lugares que, según Open Street Maps (la empresa que provee las imágenes), eran escuelas y hospitales.
Svitlana, desplazada de 72 años, llevaba viviendo en Izium desde que fue reubicada desde Donetsk, que está controlada por grupos armados respaldados por Rusia desde 2014.
Dijo a Amnistía Internacional: “Cuando empezaron a bombardearnos, el 3 o el 4 (de marzo), ya no pudimos salir afuera. Disparaban cohetes día y noche. Si esto sigue así unos días más, la gente y la ciudad habrán acabado”.
Desde que comenzaron los ataques y varios comercios de alimentos fueron cerrados o destruidos, la población de Izium depende totalmente de la ayuda humanitaria y de las provisiones de comida personales. El acceso a la electricidad, el gas, la calefacción y a cualquier forma de comunicación está cortado y la población sufre también debido a la falta de saneamiento y a la escasez de agua.
Tetyana, que estuvo en un refugio de la ciudad con su bebé de 5 meses, dijo: “Cuando estábamos evacuando, quedaban 3 envases de 5 litros para 55 personas. No sé si van a sobrevivir”.
Entran en la ciudad esporádicamente ayuda humanitaria y pan. Sin embargo, debido a la escasez y a la falta de comunicación, sólo han llegado a algunas personas, sobre todo a las que permanecen escondidas en los refugios contra bombardeos más grandes que suelen estar en escuelas.
Las personas entrevistadas dijeron a Amnistía Internacional que quienes vivían en barrios residenciales en casas unifamiliares estaban teniendo dificultades para acceder a comida, pues sus barrios fueron algunos de los que más daños sufrieron y la mayoría de las casas carecía de sótano o sólo tenía un sótano muy pequeño donde refugiarse.
Natalia, que vivía en una de estas casas, dijo: “Pasamos seis días en el sótano. Es muy pequeño, tienes que estar de pie, es imposible acostarse. En cuanto había una pausa [en los ataques], corríamos afuera y conseguíamos algunos huevos de las gallinas. Nuestro hijo estaba hambriento, pues apenas comíamos. Lo único que teníamos era restos de pan seco, las manzanas que estaban en el sótano, encurtidos en conserva y mermelada. No podíamos obtener más comida en ninguna parte; no podíamos salir de nuestra casa. Todo estaba bajo el fuego”.
Dos personas entrevistadas dijeron que quedaron atrapadas en el fuego cruzado cuando la batalla se intensificó en la poblada periferia de la ciudad. Un hombre dijo que había varios combatientes ucranianos —que serían considerados objetivos legítimos de ataque según las reglas de la guerra— en uno de los departamentos de su edificio, que fue atacado. Otros residentes de Izium dijeron a Amnistía Internacional que no había bases militares ni otros objetivos de carácter militar en las proximidades de sus barrios bombardeados.
El 9 de marzo los ataques constantes y el fuego indirecto hicieron que las autoridades locales pudieran evacuar a sólo 250 personas de Izium en lugar de las 5.000 previstas. El 10 de marzo fueron evacuadas otras 2.500 personas. Junto con las autoridades locales, voluntarios y activistas usaron vehículos particulares para evacuar a civiles. Muchos civiles, sobre todo loas de edad y con discapacidad, decidieron quedarse o no pudieron irse.
"El derecho internacional humanitario prohíbe los ataques deliberados contra civiles y bienes de carácter civil, así como los ataques indiscriminados y desproporcionados. Las fuerzas rusas deben tomar todas las precauciones posibles para evitar daños a la población civil y a bienes de carácter civil." señala Amnistía. Pero el pedido caerá en el vacío: estos ataques se repiten en todas las ofensivas rusas y sin dudas son parte de la estrategia de Rusia, que aplica el "modelo" usado en Chechenia y Siria.
"Las fuerzas ucranianas deben tomar asimismo todas las precauciones posibles para proteger a la población civil y los bienes de carácter civil que están bajo su control de los efectos de los ataques. En concreto, deben evitar actuar desde barrios civiles a donde podrían atraer fuego que cause daños a civiles y a bienes de carácter civil", agrega Amnistía.
Amnistía Intern acional ha pedido con anterioridad que se conceda acceso a corredores humanitarios seguros a civiles cuyas viviendas hayan quedado destruidas y a los que temen por su vida debido a los bombardeos rusos.