Un total de 56 aviones de combate chinos entraron la noche del lunes en la Zona de Identificación de Defensa Aérea (ADIZ) de Taiwán, denunció el Ministerio de Defensa de la isla en un comunicado. China considera a Taiwán una "provincia rebelde" y continuamente amenaza con invadirla. Las tensiones en el Estrecho de Formosa, que separa a la isla de la China continental, han escalado en los últimos años, a medida que Beijing aumenta su poder militar y crece su protagonismo en el Pacífico.
Según Taiwán, se trató de dos incursiones separadas en la zona suroeste del ADIZ en las que participaron cazas J-16, J-11 y Su-30, bombarderos H-6, aviones-radar KJ-500 y aviones de reconocimiento Y-8. Mucho de este material de vuelo es obsoleto de la era soviética, pero otro, como los cazas J-16 y Su-30, representa una real amenaza. China usa la fórmula de actualizar la electrónica y los radares de los aviones anticuados, como los bombarderos H-6.
La Fuerza Aérea isleña emitió advertencias por radio y movilizó unidades hasta que los aviones chinos abandonaron la ADIZ taiwanesa, la cual no equivale a su espacio aéreo, sino que abarca un área más extensa que incluye áreas de China continental.
Taiwán debe estar en alerta ante las actividades militares "exageradas" de China, que violan la paz regional, dijo este martes el primer ministro taiwanés Su Tseng-chang, tras la incursión china.
La presidenta de Taiwán, Tsai Ing Wen, aseguró que están comprometidos a defender su democracia contra una China cada vez más agresiva y, de paso, advirtió de las consecuencias “catastróficas” que tendría para la región que la nación caiga en manos de Pekín. En un artículo publicado este martes en la revista Foreign Affairs, Tsai enfatizó el deseo de su nación por mantener la paz, pero señaló que “si su democracia y su forma de vida se ven amenazados, Taiwán hará todo lo posible para defenderse”.
Una incursión histórica
Estos 56 aviones suponen una cifra récord en las cada vez más frecuentes incursiones de aviones chinos en la ADIZ taiwanesa, y se suma a otras dos realizadas los pasados 3 y 1 de octubre.
Además, se produce un después de que EEUU exigiera a China que ponga fin a esta práctica agresiva, a la que calificó de "provocadora" y "desestabilizadora".
En respuesta a Washington, la portavoz de Exteriores china Hua Chunying aseguró en la noche del lunes que "Estados Unidos debe dejar de apoyar a las fuerzas que están a favor de la 'independencia de Taiwán' y, en su lugar, tomar medidas concretas para mantener la paz y la estabilidad en el Estrecho", de Formosa.
"Estados Unidos hizo mal al vender armas a Taiwán y al fortalecer los lazos oficiales y militares con la isla, incluyendo un plan de venta de armas a Taiwán por valor de 750 millones de dólares, el aterrizaje de aviones militares estadounidenses en Taiwán y la navegación de buques de guerra a través del Estrecho", afirmó. "China se opone firmemente a todo esto y ha tomado medidas que considera necesarias", agregó la portavoz. La portavoz evitó decir que es el activismo de China en la era del presidente Xi Jinping la que motiva esta conducta de su vecino. La hipótesis de una invasión china de la isla de Taiwán es parte de los "juegos de guerra" que practican las naciones del llamado "Indo-Pacífico". La Armada china ya es la más numerosa del mundo y su gasto militar no deja de crecer, por encima incluso del ritmo de crecimiento de su potente economìa.
"Una fuerte advertencia" para Taiwán y sus aliados
Según expertos citados por el diario chino oficial Global Times, esta última incursión es "una fuerte advertencia tanto para los secesionistas taiwaneses como para las fuerzas extranjeras que los apoyan".
Por su parte, analistas taiwaneses afirmaron el lunes que China tiene como objetivo "aumentar la presión sobre Taiwán y mostrar su poderío militar a los países vecinos, así como a Estados Unidos y Reino Unido".
La cifra de aviones militares chinos que se adentran en la ADIZ taiwanesa ha aumentado en los últimos meses.
Taiwán se considera un país soberano con gobierno y un sistema político democrático, bajo el nombre de República de China desde el final de la guerra civil entre nacionalistas y comunistas en 1949, pero Pekín afirma que es una "provincia rebelde" e insiste en que retorne a lo que denomina "patria común".
La cada vez más agresiva conducta de China en los últimos años llevó a fortalecer las alianzas de sus vecinos con EEUU. A los aliados tradicionales de Washington, Australia, Corea del Sur y Japón, se sumó ahora India, que incluso ha participado de maniobras conjuntas con las armas de Reino Unido y EEUU.