Esta no es la primera vez durante la guerra en curso que el gobierno de Irán asegura haber golpeado el portaaviones USS Abraham Lincoln (de Estados Unidos), pero previamente ha sido negado por la administración de Donald Trump.

La Guardia Revolucionaria afirmó haber disparado contra el portaaviones nuclear en el golfo Pérsico y advirtió que “la tierra y el mar” serán el “cementerio” de sus enemigos.
Esta no es la primera vez durante la guerra en curso que el gobierno de Irán asegura haber golpeado el portaaviones USS Abraham Lincoln (de Estados Unidos), pero previamente ha sido negado por la administración de Donald Trump.
Según un comunicado del Departamento de Relaciones Públicas del Ejército iraní, recogido por la agencia estatal de noticias Fars, los misiles fueron disparados “con el buque como objetivo”, en una acción que Teherán presenta como respuesta a la ofensiva militar lanzada por Estados Unidos e Israel el pasado 28 de febrero.
Un comandante de la Armada iraní, citado por la misma agencia, aseguró que los movimientos del portaaviones estadounidense están siendo vigilados de forma permanente y advirtió de nuevos ataques si la flota se aproxima a zonas bajo el alcance de los sistemas de misiles iraníes.
“Tan pronto como la flota hostil esté dentro del alcance de los sistemas de misiles, será blanco de los devastadores ataques de la Armada iraní”, afirmó el comandante, según los medios estatales iraníes.
El USS Abraham Lincoln es uno de los principales activos militares desplegados por Estados Unidos en el mar Arábigo, localizado en la costa suroccidental de Asia, entre la península arábiga y la península del Indostán.
Se trata de un portaaviones nuclear de la clase Nimitz que opera acompañado por su grupo de combate, integrado por varios destructores equipados con misiles de ataque terrestre y sistemas de defensa aérea.
El buque es además uno de los dos portaaviones estadounidenses enviados recientemente a Medio Oriente y el único que, según fuentes militares, se encuentra relativamente cerca de las costas iraníes. Su despliegue forma parte del refuerzo militar ordenado por Washington tras el inicio de la guerra.
La presencia del portaaviones en el mar Arábigo lo convierte en un objetivo estratégico para Teherán, que ha advertido en repetidas ocasiones que responderá a cualquier despliegue militar estadounidense considerado hostil.
El ataque reivindicado este miércoles por Irán se produce después de que el pasado 1º de marzo afirmara haber lanzado cuatro misiles balísticos contra el mismo portaaviones. En aquella ocasión, la Guardia Revolucionaria Islámica aseguró que el USS Abraham Lincoln había sido atacado como parte de su respuesta militar.
Sin embargo, el Comando Central de Estados Unidos negó que el buque hubiera sido alcanzado y aseguró que los proyectiles no causaron daños.
Sin embargo, la reivindicación del ataque se produce en un contexto de la creciente escalada armada en Medio Oriente, con intercambios de ataques entre Irán y sus adversarios, así como el refuerzo de la presencia militar estadounidense.
Las autoridades iraníes han advertido en varias ocasiones que consideran la presencia de portaaviones estadounidenses cerca de sus costas como una amenaza directa y han señalado que sus Fuerzas Armadas están preparadas para responder.
El mar Arábigo, donde opera el USS Abraham Lincoln, se ha convertido en un punto clave del despliegue militar estadounidense, al permitir operaciones aéreas y navales en una amplia zona que abarca el Golfo Pérsico, el estrecho de Ormuz y otras áreas estratégicas.
Hasta el momento, Washington no ha confirmado si el nuevo ataque, alegado por Teherán, causó impactos o daños en el portaaviones o en los buques que integran su grupo de combate.
Tampoco hay confirmaciones independientes sobre el resultado del asalto. Ni el Pentágono ni el Comando Central estadounidense han informado públicamente sobre posibles afectaciones.
Esta falta de confirmación ha sido habitual en episodios anteriores de la actual escalada, en la que Irán ha reivindicado embestidas que posteriormente fueron negadas por Washington.
La reivindicación del lanzamiento de misiles contra uno de los principales activos militares estadounidenses en la región refleja, no obstante, el aumento del riesgo de confrontación directa entre Irán y Estados Unidos, en medio de una guerra que continúa expandiéndose por Medio Oriente.



