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Un joven lector que escribe historias breves para que la gente se ría

Juan Manuel tiene 13 años y dice que le gusta escribir "de todo un poco". Sin embargo, si tiene que elegir cuenta que prefiere ir por el lado del humor.

Sábado 06 de Abril de 2019

Juan Manuel Hirch es lector desde muy chico. Alguna vez, cuando todavía estaba en la primaria de la Escuela Carrasco, contó que la colección de textos de Natacha, personaje de Luis María Pescetti, estaban entre sus libros preferidos. También La maldición del arribeño, del autor argentino Sebastián Vargas. Una obra que le dieron en la escuela y que su lectura se le transformó en "adictiva". Pero una vez Juan Manuel decidió comenzar a producir sus propias historias. "Un día pensé: me gustaría que otras personas puedan leer lo que yo hago. Y por eso quise empezar a escribir", cuenta el adolescente, que este año arranca primer año en el Politécnico.

En un cuaderno espiralado, Juan Manuel trae a La Capital un texto que tiene marcado con un señalador y que quiere compartir. Es un pequeño cuento que escribió a mano "hace dos o tres años" pero que ahora decidió corregir: "Busqué un texto para traer y encontré éste. Me dio risa. Pero tenía muchos errores. Entonces lo volví a hacer y quedó así". El cuento, por ahora, no lo publicó en ningún sitio.

Juan Manuel tiene 13 años y dice que le gusta escribir "de todo un poco". Sin embargo, si tiene que elegir cuenta que prefiere ir por el lado del humor "porque -dice- quiero que la gente se ría".

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Máquina para volar

Tras 113 años, 8 meses, 2 semanas, 6 días y 14 segundos, lo terminé! Mi mayor invento. Alas!! (no había originalidad suficiente para el nombre).

Tras matar con éxito 287 pavos, investigarlos y hacer planos, logré construir una máquina que (supuestamente) me permitiría volar.

Subí una montaña (hice 15 años de montañismo) e hice un salto de fe.

Abrí mis alas y comencé a volar. La brisa me hacía cosquillas, las nubes me acariciaban, el mar me miraba.

No podía creerlo... funcionaba! O eso creía.

Me topé con una roca. Me despreocupé pensando la voy a esquivar, pero... mis alas ningún mecanismo para volar!! Salté asustado hacia el mar.

Antes de poder pensar qué hacer, algo me conmovió.

La belleza del lugar en el que me encontraba era tanta que no pude contener mis lágrimas.

Mi próximo invento: un submarino.

Juan Manuel Hirch, 13 años

(*) Basado en "Subnáutica".

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