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Y llegamos al límite

El delgado límite que existe entre la seguridad y la inseguridad se ha visto rebasado porque la gente del pueblo no resiste más. 

Domingo 13 de Abril de 2014

El delgado límite que existe entre la seguridad y la inseguridad se ha visto rebasado porque la gente del pueblo no resiste más. Hace ya mucho tiempo que el común de la gente soporta entraderas, salideras, arrebatos, ataques y robos de todo tipo que suceden en una sociedad que merece vivir y trabajar en paz. Ladrones que se trepan a colectivos y someten a los tranquilos pasajeros que el único delito que cometen es querer ir a trabajar. Motochorros que aprovechan cualquier oportunidad para arruinar la vida de los ciudadanos comunes, no importa que sean ancianos, adultos, jóvenes o niños, y hasta se permiten llevar a compinches heridos a hospitales amenazando de muerte con sus armas a médicos que abnegadamente cumplen con su misión solidaria. Y la gente se cansó de la inoperancia (o connivencia) de la policía, de la Justicia, tan benévola con la delincuencia y de los gobiernos de turno. Desgraciadamente, no se pueden justificar los linchamientos, pero de alguna manera se busca parar a la delincuencia, o que al menos lo piensen dos veces antes de robar y matar. Las cartas están echadas y nadie tiene que lavarse las manos. La justicia por mano propia no sirve, porque termina convirtiendo a pacíficos ciudadanos en “homicidas”. Lamentablemente, los medios parecen tomar partido por los delincuentes, pero la desesperación de los habitantes de este maravilloso país merecen respuestas que les permitan vivir en paz. Por favor, rogamos a los gobiernos (nacionales, provinciales y municipales) que tomen medidas urgentes como para contrarrestar tanto desatino.

Cristina Burgues
DNI 3.184.242

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