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¿Y ahora qué?

Todos ahora que el cuerpo joven descansa en la morgue esgrimen desde la filosofía, la antropología, la psicología, la política, la palabra linchamiento como una cuestión sorprendente.

Martes 08 de Abril de 2014

Todos ahora que el cuerpo joven descansa en la morgue esgrimen desde la filosofía, la antropología, la psicología, la política, la palabra linchamiento como una cuestión sorprendente. Cuando en realidad hace años que venimos linchando los anhelos juveniles de los “David”. Esa mayoría pensante entregada a las opulencias materiales del estándar social, con sus mecanismos de supervivencia sin importarles qué sucede al lado, en lo más hondo de esas miradas perdidas de todos aquellos jóvenes marginados de un sistema que supimos conseguir. Es alarmante oír y ver a intelectuales, pensadores y opinadores desgranar desde el texto muerto, como diría Antonin Artaud, una realidad que se nos muestra en nuestras narices cotidianamente abofeteándonos con sus deformes circunstancias sociales. Como espectadores cómodos de una realidad efímera y dolorosa nos alarmamos ante aquello que sembramos con nuestro egoísmo y falta de solidaridad, cuidando lo nuestro y cerrando los ojos al afuera, ese que se nos muestra incómodo, desafiante, ajeno. La inseguridad nos delata como sociedad, nos deja al descubierto, nos desafía con sus arteras convulsiones. Aquello que nos delata es lo que deberíamos cuestionarnos, como individuos, como sociedad, dejar nuestras cavernas sofisticadas y salir a destruir con los prejuicios de una realidad cada vez más desigual y trágica.

Osvaldo S. Marrochi

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