El pasado domingo 9 de mayo gracias a la atención telefónica que me brindó el director de la GUM, Mariano Savia, volví a creer en los funcionarios municipales y comprobé que hablando con la persona indicada los problemas se pueden solucionar. En mi caso particular se trata de un bar. Ubicado a cincuenta metros de mi casa, desde hace cuatro años viene deteriorando la calidad de vida de mi familia, deterioro que sufren todas las personas que tienen un bar, pub o disco cerca de su hogar. Lo más grave era que esta gente había tomado como hábito realizar recitales los días lunes de 1 a 5 de la madrugada, haciendo imposible el descanso que mi familia y yo necesitamos para poder cumplir con normalidad nuestras obligaciones laborales y estudiantiles. A punto de darme por vencida después de haber efectuado reclamos en todas partes sin obtener solución al problema, me comuniqué a un celular publicado en esta sección de Carta de Lectores que decía ser el teléfono personal del director de la GUM, y efectivamente así era. Le expliqué cuál era el problema y que esa misma noche había programado un recital del grupo Cali. Me dijo que se iba a encargar de la situación e iba a tomar las medidas necesarias. Finalmente, el recital no se hizo. El director de la GUM cumplió con su palabra y con su función. Espero que todos los funcionarios se contagien de él.


































