Tuve la desgracia de ser una víctima de inseguridad una vez más en un año. El 12 de agosto, a las 21, a la vuelta de mi casa (macrocentro) se me acerca una persona totalmente drogada y me arrancó todos los botones del saco que llevaba puesto con intenciones de robo o no se qué. La esperaba otra persona en una moto. El miedo, el asco y la impotencia que sentí en ese momento no se puede explicar. Me podría haber pasado cualquier cosa, gracias a Dios estoy bien para contarlo. Gracias a Dios iba sola y no con mi hijito, gracias a Dios esta escoria no iba armada y estaba en un estado tal que no se entendía lo que decía. Parecía un zombie, drogadísima vaya a uno a saber con qué. ¿Hasta cuándo vamos a soportar esto? ¿Hasta cuándo vamos a dar gracias a Dios de que no nos mataron ni nos violaron, ni nos pegaron? Esta es la "sensación de inseguridad" de la que se habla, la "sensación" de que estamos rodeados de monstruos descebrados que están dispuestos a todo, la "sensación" de que ya no somos dueños de caminar tranquilos por la calle, ni llevar a nuestros hijos a la plaza, ni de subirnos a nuestro auto sin tener las ventanas cerradas, los vidrios polarizados y sortear las zonas complicadas de la ciudad (que hoy en día ya son todas). A ver si empiezan a ponerse las pilas con el tema de la inseguridad, a ver si la policía empieza a poner mano dura a estos, ya no se cómo llamarlos... A ver si de una vez por todas empiezan a defender nuestros derechos humanos, los de la gente común, que trabaja, que paga sus impuestos y que no le hace mal a nadie.


























