En oportunidad de leer el artículo "Polémica entre un docente y Educación por una nota", del sábado 24 de noviembre no pude más que sorprenderme (y no en forma grata, precisamente) al comprobar la intolerancia del ser humano hacia sus semejantes, cuestión que crece día a día y que se ve manifiesta especialmente en las altas esferas de la política afectando también, en este caso, al ámbito de la educación. Es increíble que, en tiempos de plena democracia, se labre un acta a un profesor por haber emitido una opinión sobre un tema de su incumbencia. Y digo esto porque, aunque desconozco el desarrollo profesional de la directora provincial de Legal y Técnica y de la coordinadora pedagógica, sí puedo aseverar con conocimiento de causa, la capacidad profesional avalada por la trayectoria del profesor Fernando Pisani como también su dedicación y esfuerzo, proyectados en favor de las escuelas técnicas. Me agradaría saber como ciudadana que votó a la actual gestión provincial, (de lo cual me avergüenzo ante hechos como éste que cercenan el derecho a la libre expresión), cuáles son los términos del acta en cuestión para que salgan a la luz y que, de una vez por todas, se termine con la represión hacia las opiniones dispares, ya que las mordazas intelectuales no le hacen ningún favor a nadie.
































