Numerosos turistas de Pinamar están haciendo oír sus protestas por lo que consideran un abuso por parte de numerosos cuidacoches que les exigen pagos para "dejarlos" estacionar en los distintos puntos de la ciudad balnearia.

Numerosos turistas de Pinamar están haciendo oír sus protestas por lo que consideran un abuso por parte de numerosos cuidacoches que les exigen pagos para "dejarlos" estacionar en los distintos puntos de la ciudad balnearia.
Esta temporada hay uno o dos "franelitas" (como se los denomina a los cuidacoches) por cuadra, en cada entrada a un restaurante, bar o boliche y hasta en la avenida de arena que bordea los 53 balnearios de la zona. Piden hasta 20 pesos, aunque no pueden hacerlo. Los turistas no paran de quejarse, por el precio y por miedo a sufrir algún desmán.
El aluvión de cuidacoches obligó a la Municipalidad de Pinamar a reglamentar una nueva ordenanza (la 1746/09) que entró en vigencia el 1º de enero, por la cual se estableció un registro para regular la actividad.
Según Armando Toniolli, director de Seguridad local, hay 95 personas registradas, todos hombres. "El único requisito es llevar el documento de identidad, con fotocopia y cuatro fotos 4x4. Por la gran cantidad de cuidacoches que hay este año, debimos armar un registro sin obligaciones para darle la libertad de poder trabajar".
La ordenanza establece que el monto es una propina a voluntad. "Está prohibido que pidan 20 pesos. De ser así, los turistas pueden hacer una denuncia en la comisaría y no pueden volver a trabajar", dijo Toniolli.
Una vez registrado, les dan un chaleco amarillo o naranja flúor y un carnet en el que figura en qué calles trabajan. La policía aseguró que les ayudaría a identificar a las personas con más facilidad en caso de robos.
Sin embargo, los turistas se quejan. A Julia Ledesma, decoradora de Palermo, le pidieron 20 pesos a la vuelta del parador Robinson Crusoe. "Pero me negué y el tipo empezó a gritar. Me dio miedo dejar el auto ahí, así que di la vuelta". "Cualquier chanta pueden registrarse y cobrar porque estacionás en la calle, es un delirio", disparó Felipe Palantti, abogado de Olivos.




Por Martín Stoianovich