En estos momentos de crisis del sistema de salud y de valores sociales, vale la pena destacar actitudes que todavía nos hacen confiar en el valor de lo humano, en el empeño, la delicadeza y la generosidad, virtudes tan trascendentes. Me refiero puntualmente al doctor Carlos Maciel (médico ginecólogo), quien constantemente demuestra su notable sensibilidad humana, fidelidad a su misión de seguir haciendo el milagro de mantener en vida a la vida, como fue mi caso. Le agradezco la forma desinteresada con que trabaja y que cada vez que lo necesité no tuvo problemas en atenderme. Un médico que vive permanentemente en él, aquello de que no sólo el espíritu del hombre sino también su mismo cuerpo ha sido creado a "imagen y semejanza de Dios". Un profesional que ha comprendido aquellas palabras tan viejas, pero tan poco usadas de "Ama a tu prójimo como a tí mismo".


































