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Vacaciones y prudencia

El lamentable suceso protagonizado por el matrimonio platense en el Parque Nacional Calilegua (mirador de piedra en idioma aborigen), es de aquellos que convierten en tragedia lo que debieron ser días de felicidad y descanso.

Martes 18 de Febrero de 2014

El lamentable suceso protagonizado por el matrimonio platense en el Parque Nacional Calilegua (mirador de piedra en idioma aborigen), es de aquellos que convierten en tragedia lo que debieron ser días de felicidad y descanso. Casi al mismo tiempo, nos conmocionamos con el caso de los médanos de Pinamar, donde un chico de 10 años que circulaba sin casco en un cuatriciclo tuvo un vuelco fatal. A veces la fatalidad se hace presente en circunstancias inesperadas; pero otras le abre la puerta la falta de prudencia, virtud de oro que debe estar latente siempre, tanto en las relaciones humanas como en cuestiones elementales de supervivencia. Y en vacaciones, esa virtud debe lucir en todo su esplendor, sobre todo si se ha decidido pasarlas en ambientes naturales. Una cosa es perder unos pesos en un casino y otra perder la vida por no respetar algunas normas básicas de prevención en zonas no urbanas. En los lugares selváticos, acuáticos o en las llanuras pampeanas, lo mejor es ir acompañados por conocedores de la región. No hay cosa más peligrosa, por ejemplo, que bajarse del auto en un camino principal y adentrarse por rojas picadas que pueden parecer muy románticas, pero conducen a la manera más fácil de perderse, tener un accidente o sufrir el ataque de un animal salvaje. Lo mismo pasa con el intento de escalar un cerro, sin la imprescindible experiencia en la peligrosa práctica del montañismo. Todos debieran saber que un manso arroyo serrano se convierte en un torrente arrasador cuando llueve intensamente en la naciente, por lo que es muy riesgoso acampar en sus orillas por apacible que sea el día. No hace falta abundar en detalles sobre el cuidado que debe observarse en las rutas _ y no sólo en vacaciones-, pero en la época veraniega cuando muchos deciden vacacionar y viajar, carreteras y autopistas están sobrecargadas demandando la mayor atención. Creo que los consejos acerca de cómo comportarse en las rutas, en las reservas y parques nacionales, sean selváticos, montañosos o lacustres, así como en la costas atlántica, debieran emitirse por las oficinas de Turismo nacionales y provinciales durante todo el año, de manera que se instalen en el conocimiento de la gente y activen su prudencia. Así, se verían menos empañadas las famosas “merecidas vacaciones”.

Edgardo Urraco

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