El miércoles 23 de junio se nos fue Elida López, Madre de Plaza 25 de Mayo. Aún no puedo creerlo. Sin embargo, hoy quiero recordarla. Elida tenía una fuerza que nos sobrepasaba, la misma que la llevó a presenciar incansablemente el primer juicio contra los represores que se hizo en Rosario. Aunque su hijo desapareció en Mar del Plata, ella sintió que fueron juzgados los asesinos de él, porque tuvo la enorme capacidad de comprender que hubo un plan sistemático de aniquilamiento que funcionó con los mismos métodos en todo el país. Porque siempre entendió a la lucha colectiva, por todos los hijos... Elida llagaba y se iba sin avisar, ya no veía como antes, muchas veces no nos reconocía, pero al escuchar nuestras voces, su cara se iluminaba de una forma tan maravillosa que nunca lo olvidaré en mi vida, porque en nuestras voces encontraba "compañeros". No importaba qué pasara en esa jornada de juicio, aquellas sonrisas nos decían que estábamos por buen camino, el suyo. Una vez me apretó la mano tan fuerte para caminar entre la gente, tan fuerte que aún la siento, tan fuerte que la seguiré sintiendo cada vez que necesite un apretón para seguir caminando... Es tan raro haberla perdido, no haberle podido decir !cuánto la queremos, cuánto la admiramos y cuánto la vamos a extrañar! Sólo espero que seamos dignos de seguir su ejemplo, es la mejor forma de !homenajearla¡ Si Elida estuviera aquí, se tomaría una cerveza con nosotros y brindaría por ella. Entonces, qué mejor que decirle: ¡salud compañera!


































