Según un matutino porteño el Senado de la Nación sumó a 2.000 personas más a su planta en los últimos 30 meses. Cuenta actualmente con 2.700 empleados en planta permanente, 2.100 en planta transitoria y 840 “contratados”. Luis Naidenoff (UCR-Formosa) y Eugenio “Nito” Artaza (UCR-Corrientes) son los senadores que tienen más personal: 50 cada uno. El despacho de Artaza está integrado por 19 empleados de planta permanente, 12 en su oficina del anexo y 19 en Corrientes. Explicó que estos últimos “trabajan en la provincia porque recogen los conflictos del territorio, me los transmiten y en base a ello elaboramos propuestas para solucionar esos problemas” y “vienen a Capital una vez al mes”. Otros senadores -como Ruperto Godoy (FPV-San Juan) con 36 contratados- reconocen que una parte de sus empleados trabajan en sus provincias, lejos del Congreso pero cerca de “su gente”. Norma Morandini (Alianza Frente Cívico-Córdoba) es quien menos empleados tiene: solamente siete. Dice la senadora: “La explicación es que yo no acepté hacer nombramientos políticos. El perfil de mi equipo es técnico. El Senado es una caja clientelar. Es muy visible el nombramiento de gente. Ya no reconozco al personal que está en los pasillos”. Recordemos que los senadores tienen una suma máxima destinada al personal que puede dividirse a gusto. Si un senador quiere tener más empleados puede generar contratos más bajos sin exceder dicho tope, que a partir de julio, cuando entre en vigencia el aumento salarial, será de casi $ 300.000 mensuales (en esta cifra no están incluidos los de planta permanente). Ahora bien, ¿cómo harían los empleados de algunos senadores para acomodarse en sus despachos en el Congreso si fueran todos juntos a trabajar?

































