El único detenido por un violento asalto a un súper La Gallega de Arroyito fue
enviado a juicio por su participación en el golpe, en el que un sobrino adolescente que lo
acompañaba murió durante un tiroteo con la policía. La Cámara Penal redujo las figuras penales por
las que estaba acusado, pero confirmó su procesamiento porque fue detenido en el lugar, con efectos
robados y dos armas de fuego. Una era una pistola 9 milímetros que le alcanzó su sobrino, ya herido
de muerte en el piso, tras ser rodeados por la policía.
Un año atrás, Mariano Emanuel Farré, de entonces 21 años,
ponía los brazos en alto para entregarse tras ver caer por un balazo en la ingle a su sobrino de 16
años, en un tiroteo frente al súper. Allí, junto a dos hombres que escaparon, habían inmovilizado a
seis empleados y sustraído billeteras y celulares al no poder robar dinero del local. Fue un golpe
con mucho despliegue pero poca información, o un dato fallido: no pudieron acceder a la caja fuerte
porque las víctimas no tenían la llave.
Ese día, el 2 de marzo de 2008, Farré llevaba sólo una
semana en libertad tras ser absuelto por un homicidio. En octubre pasado la jueza de Instrucción
Alejandra Rodenas lo procesó por una lista de cinco delitos: robo doblemente agravado (por el uso
de arma y la participación de un menor), privación ilegítima de la libertad también agravada,
resistencia calificada a la autoridad, portación ilegal de arma de guerra y la supresión de
guarismos de las pistolas.
Tres menos. Bajo esa extensa carátula el caso llegó a la Sala IV de la
Cámara Penal, luego de la apelación presentada por el abogado de Farré, Carlos Heuer. El tribunal
de segunda instancia hizo lugar en parte al planteo de la defensa y suprimió la figura de privación
de la libertad, al entender que la inmovilización del personal del súper fue parte de la secuencia
típica de un asalto. "Para la Cámara esa conducta quedó incluida dentro del mismo curso de
ejecución del robo", dijo el abogado a La Capital. Los jueces también desligaron a Farré de
la resistencia a la autoridad (de lo que sólo participó su sobrino) y de la adulteración de las
pistolas, porque no hay evidencia de que las haya limado él mismo.
No obstante, el procesamiento quedó en pie por el robo y la
portación de armas. Pese a que los reconocimientos fueron negativos, el tribunal tuvo en cuenta que
Farré fue detenido "en flagrancia", con armas en su poder y un reloj, un celular y una billetera de
las víctimas.
Descubiertos. Los cuatro maleantes habían llegado al súper de Alberdi al 100
bis a las 5.30 de ese día, en dos motos, y esperaron en una calle aledaña. A las 6, cuando
ingresaban dos custodios de seguridad privada, un encargado, un panadero, un verdulero, y una chica
de limpieza, los encañonaron y condujeron al local, sin saber que un taxista los vio y llamó a la
policía.
Una vez adentro, golpearon a algunos de ellos y quisieron
abrir una caja fuerte pero advirtieron tarde que nadie tenía la llave. Guardaron algo de mercadería
en un par de mochilas que dejaron tiradas cuando advirtieron la llegada de la policía.
Entonces el sobrino de Farré, Leonardo José Lazzara, de 16
años, salió a una calle interna donde se produjo el tiroteo. Mientras dos de sus cómplices huían,
se arrastró herido unos diez metros hasta el ingreso. Ahí le entregó su arma a su tío, que salía
del súper con la empleada de limpieza como rehén.
Una corta negociación precedió al final. Farré bajó las
pistolas 9 milímetros y se entregó. A su lado agonizaba el hijo de su hermana, que murió una hora
después en el hospital Centenario. Los dos policías que participaron de la balacera fueron
sobreseídos por haber actuado en "legítima defensa".
Este es el segundo juicio que afrontará Farré. Una semana antes había sido
absuelto por el crimen de Gerardo Damián Lobo, ocurrido el 30 de abril de 2005. Dos años antes lo
habían desvinculado del homicidio del policía Diego Navarro, baleado durante un asalto a un súper
de La Florida el 11 de abril de 2005, lo que provocó un inédito acuartelamiento de la policía.