Ángel Di María esperó mucho este momento. El del regreso a Central para jugar la Copa Libertadores de América. Y justo para este debut volvía de una molesta lesión que no lo dejó jugar bien desde el clásico para acá. Por eso el partido tenía un significado superlativo para él, aunque no pudo ser con triunfo. Mostró destellos de todo lo que sabe hacer, pero no alcanzó. Como en los partidos en los que estuvo ausente, otra vez apareció Jaminton Campaz para tomar la posta y erigirse de nuevo en el mejor de su equipo.
A Di María las molestias en el aductor izquierdo la aparecieron el día anterior al clásico. Si no hubiera sido ese el partido, seguramente no hubiera jugado. Aun así le alcanzó para ser determinante. Luego fue parado para el encuentro ante Argentinos Juniors (la segunda vez que pasaba desde el regreso, la anterior fue antes de los playoffs del torneo pasado frente a Independiente) y fue al banco ante Banfield.
Ángel Di María, hasta el final del partido
Como ante Newell’s, el campeón del mundo fue determinante entrando en el complemento para dar vuelta un partido muy complicado, aunque se notó que no estaba al ciento por ciento.
Luego llegó el parate conveniente por la fecha FIFA y lo que parecía que sería el regreso en Mendoza ante Independiente Rivadavia. Viajó, fue al banco, hizo el calentamiento previo pero no entró. A su retorno a Rosario, tampoco estuvo frente a Atlético Tucumán en la fecha pasada, donde ya se lo preservó para este debut en la Copa.
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Desde lo físico, Di María pasó muy bien la prueba y de hecho jugó hasta el último minuto, mientras Jorge Almirón se guardaba dos cambios. Tuvo destellos de su talento, sobre todo en esa apilada en el final del primer tiempo que Pizarro desvió de zurda. O en los pases filtrados que dio en el segundo, o en los excelentes tiros de esquina que pateó.
Pero nada alcanzó para que Central llegara a la victoria en el debut, en esta segunda Copa Libertadores de Di María, que la jugó por primera vez cuando hacía sus primeros pasos en primera.
Jaminton Campaz siempre está en Central
Sin ser incisivo todo el tiempo, el que volvió a tomar la posta fue Campaz. No hay dudas de el Bicho que está muy motivado y que la chance cierta de jugar su primer Mundial para la selección de Colombia le está dando un plus. Se le nota.
Fue él quien metió los primeros estiletazos en ese buen comienzo de Independiente del Valle, el que se hizo dueño de la banda izquierda y el que cada vez que la recibía hacía oler una situación de peligro.
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En el complemento, tras ser habilitado por Di María, asistió a Veliz para llevar la pelota por única vez a la red, aunque estaba un paso adelantado. Su única mancha fue el pisotón que le dio a un rival al final, con el que bordeó la tarjeta roja. Wilmar Roldán le perdonó la vida, porque si no se perdía el partido ante Libertad. Eso sí, recibió la tarjeta amarilla, la segunda del equipo de Almirón: la primera, quién si no, fue para Franco Ibarra.
Di María volvió a la Copa Libertadores y se sintió feliz por eso, aunque no por el resultado, porque está claro que no ganar de local no es bueno para nadie en una fase de grupos tan corta.