Cuando la Corte Suprema de Justicia de Santa Fe analizó las condenas a Fraticelli y Dieser hizo
dos planteos. Por un lado, que no se advertía violación a la garantía de imparcialidad de los
juzgadores. Por otro, que la queja de la defensa era, en realidad, una muestra de disconformidad
con las resoluciones de los jueces, que habían resultado adversas a sus intereses.
El máximo tribunal provincial convalidaba así, por cinco votos contra
uno, el proceso judicial que permitió imponerles prisión perpetua a los padres de Natalia. Roberto
Falistocco, Rafael Gutiérrez, Mario Netri, Eduardo Spuler y Rodolfo Vigo avalaron el procedimiento.
La única mujer del tribunal, María Angélica Gastaldi, votó en disidencia. Dijo que los planteos de
la defensa contaban con suficiente entidad constitucional como para hacer razonable la revisión de
la causa.
La Corte santafesina, sin embargo, recibió un sonoro revés cuando dos
años después la Corte Suprema de Justicia de la Nación consideró inconstitucional el procedimiento
por el que se condenó a Fraticelli y a Dieser. Eso obligó a la provincia a iniciar un prolongado
camino tendiente a modificar su atrasado sistema de enjuiciamiento de delitos hacia el proceso
oral.
Es por todo esto que Fraticelli se acordó ayer de los miembros de la
Corte Suprema de la provincia. Lo hizo en una alusión elíptica pero cargada de sentido.
“Tenemos una Corte nacional que realmente es independiente, por eso le pido al gobernador de
Santa Fe que cuando modifique la Corte provincial lo realice con un sistema similar al utilizado a
nivel nacional”.


























