En homenaje, en nombre de la familia Ramírez, a nuestro médico cardiólogo Carlos Pérez Venturini, que lamentablemente desapareció de la vida terrenal por propia decisión (sentimos mucho no haber podido ayudarlo, nada valía la pena más que su vida). Un ser humano excepcional, y qué decir como profesional, siempre el aliento, un consejo, su sonrisa acompañando al paciente, sentía su dolor y con mucho cariño, amor y dedicación buscaba la posible solución. Venía a casa a ver a nuestra madre: “No la molesten, yo voy a su casa”, nos decía con la afabilidad que lo caracterizaba. Nos devolvía la armonía al cuerpo y alma, la paz interior (tesoro inmenso e incalculable) a todo el grupo familiar, así era la contención que nos brindaba. Todos los fines de año, desde que ella falleció, nos acercábamos a su consultorio a saludarlo y muy especialmente en su nombre, ahora, llegada esa fecha queremos brindarle este recuerdo. Querido doctor, lo extrañamos mucho, no lo vamos a olvidar mientras vivamos, que descanse en la paz que merece por todo el bien realizado a sus pacientes.































